Con la posibilidad de que la otra versión de Mario Aburto, asesino confeso del candidato a la Presidencia de la República, Luis Donaldo Colosio Murrieta, tenga validez judicial, el caso recobrará sus significados políticos.
A once días que el líder vitalicio de Movimiento Ciudadano, Dante Delgado, destapara para 2024 a Luis Donaldo Colosio Riojas, actual presidente municipal de Monterrey, como su candidato a la Presidencia de la República, Andrés Manuel López Obrador anunció que protegerá a Mario Aburto si tiene otra versión sobre el asesinato.
Afirmó: “Si la familia y él tienen algo que decir sobre su proceso que signifique otra versión sobre los hechos y si él puede probar que fue torturado, que está amenazado y que por eso ha guardado silencio, el Estado mexicano lo protegería porque a nosotros sí nos interesa mucho el que no haya ninguna duda”.
Con esta posibilidad se desactiva la competitividad de Colosio Riojas como candidato, porque mientras más se dé a conocer sobre el caso, mayor será su desgaste. Será un frente que deberá atender desde la alcaldía regia, distrayendo sus ocupaciones presentes y futuras. Finalmente, el sistema que asesinó a su padre es todavía el mismo en el que se inscribe su participación política. Hay testigos mudos y cabos sueltos todavía.
Las contradicciones sobre las respuestas judiciales al asesinato de Colosio Murrieta son muchas y en ellas pueden desgastarse figuras al interior del proceso de unidad de la oposición.
Investigar sobre el proceso de Mario Aburto, es también reactivar la investigación de las causas del homicidio, donde no sólo se afecta política y electoralmente a MC, sino al PRI, dejando sin posibilidades de que este partido intente siquiera tener un candidato propio a la Presidencia de la República en 2024.
Con esta muy posible investigación también se señalarán deficiencias del añejo sistema judicial, y se hará vulnerable la posición de jueces, magistrados y ministros. La duda suele ser más severa que la acusación concreta, sobre todo en el caso de la aplicación de la ley, con evidentes connotaciones políticas.
El pretexto de esta nueva investigación se basa en que el padre del inculpado aseguró que estaba aislado, sólo había sido trasladado, y temía lo peor, por lo que acudió a la CNDH para que se analice nuevamente su caso, porque se asegura una presunta fabricación de culpabilidad. Hace un año Aburto se declaró inocente y se amparó.
En el caso de este asesinato hay más dudas que certezas, más sospechas que pruebas y más intereses que evidencias. Lo cierto es que una nueva investigación servirá para debilitar a parte de la oposición, y, en algunos casos, hacerla vulnerable ante el peligro de que se vaya cada vez más a fondo de lo que los intereses que llevaron a su asesinato pudieron permitir.