Claudia Bolaños
La investigadora de la Universidad Iberoamericana, Yael Siman Druker, expuso que ya suman
40 colectivos de madres buscadoras en Veracruz, en un contexto marcado por la presencia de al menos tres grupos del crimen organizado.
La investigadora indicó cómo la violencia en México transformó su labor académica, llevándola a trasladar a las aulas el análisis de los crímenes contemporáneos en el país, tras haber impartido durante años cursos sobre genocidio y crímenes contra la humanidad enfocados en contextos internacionales.
Relató que su acercamiento a la realidad nacional derivó en una investigación que posteriormente se convirtió en un libro coescrito con Matthew Hone, a partir de su trabajo con el Colectivo Solecito de Veracruz, organización integrada por familiares de personas desaparecidas.
Explicó que en los primeros años de la crisis de violencia en esa entidad, los hechos eran retratados con imágenes de extrema crudeza en medios de comunicación, lo que motivó un interés académico por comprender las dinámicas locales y el papel de los colectivos de búsqueda.
Durante su trabajo en Veracruz, conoció a Marcela Dionisio, acompañante psicosocial de víctimas, y documentó la existencia de más de 40 colectivos en la entidad, en un contexto marcado por la presencia de al menos tres grupos del crimen organizado.
Señaló que en el estado se han identificado numerosos puntos con fosas clandestinas, aunque aún son más los sitios donde no se han realizado labores de búsqueda, lo que refleja la magnitud del problema.
Destacó que, ante este escenario, los colectivos de familiares no sólo buscan a sus seres queridos, sino que también generan prácticas de apoyo mutuo, construyendo redes de solidaridad, cuidado y acompañamiento emocional entre sus integrantes.
Indicó que muchas de las mujeres que integran estos grupos no eran activistas, pero se han convertido en figuras clave en la exigencia de justicia, al tiempo que elaboran narrativas que buscan sensibilizar a la sociedad y sumar a más personas a su causa, especialmente en fechas significativas como el Día de las Madres.
La académica subrayó que la ausencia de respuestas institucionales impide a muchas familias cerrar procesos de duelo, ya que incluso cuando se logran identificar restos, persiste el dolor colectivo por quienes aún no han sido localizados.
La catedrática planteó que los colectivos representan una forma de resistencia pacífica y creativa frente a la violencia, y que la reconstrucción de la paz en México requiere de acciones constantes, solidarias y sostenidas en el tiempo.