La oposición ha abusado tanto de los amparos que dejan de ser un arma mediática para convertirse en un cúmulo de documentos dentro de las oficinas del Poder Judicial, que sólo desvían la atención de verdaderos delitos y desvían recursos para fines más nobles que el de sabotear al gobierno.
En realidad, los amparos que comenzaron su largo recorrido hace casi cuatro años que empezaron para evitar la construcción del aeropuerto de Texcoco se cancelara, no fue ni el más grave ni el más perjudicial, simplemente fue el inicio a este procedimiento jurídico que es de las pocas aportaciones de la actual oposición.
Hay verdaderos amparos criminales como el de Educación con Rumbo, una agrupación que integra a grupos de ultraderecha como Seamos Héroes que encabeza el ahora candidato a la Presidencia de la República de ese grupo, Eduardo Verástegi, que impide la reforma educativa y la pospone con un amparo hasta el próximo año, lo cual es criminal, luego de un paréntesis devastador para la educación, hace evidente que no les interesa la educación sino su principal objetivo es hacer daño.
Hay amparos que dan risa como el de FRENA para evitar una marcha, o el de Xóchitl contra Elon Musk para siga tolerando las granjas de bots. El caso es que los amparos sustituyeron a las ideas políticas de la oposición y se convirtieron en su táctica y en su estrategia, es decir, ante la ausencia de propuestas y de ideas propis se volvieron un fin en sí mismos.
Nada más útil que una oleada de amparos en un nuevo régimen que le permite mostrar la separación de poderes en comparación a los anteriores que sólo había uno al que todos los demás estaban supeditados, es decir, el legislativo y el Juridicial estaban a las órdenes del ejecutivo.
A este régimen le benefician políticamente los amparos, independientemente de sus consecuencias sociales, porque en la evidente separación de poderes ayuda, de manera sustancial, a su evidente separación; sin embargo, a pesar de esta situación, que la propia oposición provocó, todavía se atreve a afirmar que todo está en manos de un solo hombre, aseguran, además, que quiere todo el poder y es el dueño de todas las voluntades.
Es lamentable reducir sus propuestas políticas a problemas judiciales, muestran su fragilidad desde el momento en que esos problemas judiciales sean los que les sirvan para cuestionar al actual gobierno, tomando en cuenta que, desde lo más alto de la pirámide judicial hasta sus bases, es el espacio donde prevalece el mayor número de burócratas de sexenios pasados.
Las acusaciones de la oposición contra el Poder Judicial, donde centró su campo de batalla, son parte de su propio tren que, de tan corrupto impide ver que sólo critican su propio cabús.