Argentina no es solo famosa por el fútbol, también lo es por sus maravillosos paisajes, su tango sensual y por supuesto por sus bifes. Comer carne en Argentina es un placer digno de reseñar.
Buenos Aires es uno de esos espacios asombrosos que atrapan a quien lo visita. Una reunión de trabajo me permitió conocer este encanto de ciudad. Con su teatro Colón, el Ateneo, su Puerto Madero, el siempre vivo Palermo y sus calles cosmopolitas, Buenos Aires abraza con su magia y sus opciones culinarias, sobre todo, para los carnívoros.
Tuve la oportunidad de comer en las parrillas más famosas de la ciudad en cuya mayoría de los casos, las mismas opta por ganado de libre pastoreo de las razas Angus, Hereford y Aberdee. Saber de dónde viene nuestra comida siempre es bueno. Aquí mis favoritas.
La Cabrera. No podía no ir al lugar más recomendado y que además lleva mi apellido. Gracias a las gestiones de una querida amiga, logramos un espacio en este grandioso lugar. El servicio es formidable, la decoración pintoresca y los platillos bárbaros. La morcilla, el chorizo y por supuesto, el bife, fueron dignos de acabar con más de un kilo de carne entre los 3 comensales que asistimos. Gran tarde.
Don Julio. Otro de los grandes espacios de la carne en el mundo. Con su cocina abierta, donde se puede ver la salida de la carne directa del fuego al plato, Don Julio es una gran opción cuando hablamos de estilo y degustación. Confieso que aquí mi deleite máximo fueron las empanadas de carne, bárbaras, espectaculares… me comí 3. Además, no podíamos dejar pasar el vino y por supuesto un buen bife. Glotonería en su máxima expresión.
El Preferido. Gracias a mis queridos colegas del equipo de Latinoamérica Sur, la velada en este lugar fue súper cálida. El lugar es una pequeña esquina en Palermo, con una amplia propuesta culinaria. La tortilla de papas tradicional y el fainá con provolone estuvieron exquisitos. Mi plato fuerte favorito fue la típica milanesa, crujiente, deliciosa y basta.
Esquina Homero Manzi. Seductor lugar para disfrutar de un lindo espectáculo de tango y cenar dignamente. Un bife delicioso, acompañado de una buena botella de vino, cerrando con un flan con dulce de leche hicieron que la experiencia valiera toda la pena. Los bailes y la música fueron cautivadores, además de un personal muy amable y cálido. Disfruté mucho mi velada.
Rapnui. No son cortes, pero no hay forma de no pasar por un helado de chocolate a este divino lugar ¡un auténtico Gelatto Italiano! Placer máximo que no pueden perderse.
Así pues, queridos amantes del buen comer y viajar, no duden en visitar este maravilloso país cuando tengan opción de ir al cono sur, les prometo que no se arrepentirán.
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¡Buen Provecho!
Amante del buen comer