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Columnas
Si alguna esperanza existía de que el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, enfrente dignamente al delincuente confeso Donald Trump el próximo 4 de noviembre, para liderar a la nación más poderosa del planeta, el propio Biden se encargó de sepultarla este mismo jueves.
Inclusive ya parecen existir pocas dudas sobre la no viabilidad de la candidatura del demócrata.
En una estrategia que más bien parecía desesperada desde que se anunció, Biden ofreció este jueves una conferencia de prensa individual, por primera vez en casi un año, la idea era tratar de disipar ante los representantes de los medios las dudas que tenían sobre la capacidad del demócrata para debatir, y desde luego para enfrentar al "perruno" candidato republicano.
Las primeras crónicas hablaban de un Biden que en efecto estaba en mucho mejor forma que cuando debatió con Trump, pero el gusto no duró mucho.
Biden confundió al presidente de Ucrania, Volodimir Zelensky, con el hombre que quiere anexar ese país a la nación que gobierna y para ello le declaró la guerra hace ya más de 2 años, el presidente de Rusia Vladimir Putin.
Pero no paró ahí, Biden también confundió a su propia vicepresidenta Kamala Harris, con su archienemigo Donald Trump, la llamó "la vicepresidenta Trump".
Antes de la conferencia nuevamente varios medios estadounidenses presionaron con sendas editoriales señalando que lo mejor es que Biden se retire, el demócrata respondió en la conferencia señalando que es el único capaz de derrotar a Trump, pero las dudas se acrecentaron.
Ahora el clamor crece en el sentido de que la candidatura de Biden es insostenible, que debe retirarse. De hecho, todo indica que a estas alturas habría otro claro candidato o candidata de no ser porque en efecto, Biden pareciera ser el único capaz de ganarle a Trump, si los votantes olvidaran el "pequeño detalle" de su edad y sus problemas cognitivos que son cada día más evidentes, no parece que eso sea muy probable a juzgar por las encuestas, que ya empiezan a mostrar que la balanza se inclina a favor del republicano.
El problema es mayúsculo y desesperante, no hay un liderazgo claro entre los demócratas, que parezca capaz de enfrentar a Trump sustituyendo a Biden.
La candidata sustituta natural pareciera ser justamente la vicepresidenta Kamala Harris, en otras circunstancias quizás ya hasta se encontraría en abierta campaña.
Pero las dudas sobre Kamala son enormes, su bajo perfil de los 4 años recientes no le ayudaron en nada, tampoco se le considera una mujer con el carácter suficiente para no solo soportar sino contrarrestar como se debe las seguras agresiones de Trump.
Se necesita un candidato o candidata fuerte, muy fuerte, para enfrentar al "monstruo", y esa no parece ser Kamala.
Los demócratas están a punto de entrar en modo "pánico", el tiempo avanza lenta pero inexorablemente, la candidatura de Biden es insostenible, pero las dudas sobre la capacidad y fortaleza en todos los sentidos de la sustituta natural del senil presidente son casi las mismas que las que tienen sobre la capacidad cognitiva del ocupante de la Casa Blanca.
Conforme pasan los días parece que solo es cuestión de tiempo para el regreso de Trump, a menos que algo suceda, o algo inventen los demócratas; de lo contrario, veremos 4 años más al "hombre naranja" instalado en la máxima responsabilidad de gobierno de la mayor potencia de nuestros tiempos.