Los verdaderos organizadores de la marcha del sábado 15, el PRI, el PAN, Ricardo Salinas Pliego, Claudio X. González y la CIA, están muy preocupados por sacar lo más pronto posible a los detenidos acusados de delitos graves, porque saben que están preparados para delinquir pero no para ser discretos ni guardar secretos, sobre todo cuando su libertad personal está en juego.
Muy lejana a la verdadera Generación Z, apenas conformándose en México, los organizadores impulsaron el caos, la violencia, la desestabilización y el derrocamiento.
La urgencia de esos extraños seres vendepatrias, se muestra a través de la invención o resurgimiento de asociaciones patito que quieren confundir a la población, con nombres muy similares a otros ya existentes y con cierto prestigio en la sociedad mexicana.
Existe un grupo de abogados que intentan sacar de la cárcel, cuanto antes a los porros, es la Ilustre y Nacional Colegio de Abogados, la Comisión Iberoamericana de Derechos Humanos para el Desarrollo de las Américas, la Fundación, la Fundación Defensorxs, enemiga acérrima de la reforma al Poder Judicial, donde tiene metidas las manos Claudio X. González, hasta el PRI se dio de alta como bufete jurídico, en sus oficinas, hipotecadas, en apoyo a los delincuentes comunes disfrazados de inconformes sociales.
Los bufetes serios de abogados no se prestarían a la farsa que fue una marcha de mercenarios en busca de la desestabilización.
Los cavernícolas ya dijeron todo lo que tenían que decir y hasta más, para aminorar sus condenas, de ahí que Ricardo Salinas Pliego pague publicidad en todos los medios, para tratar de detener el rechazo hacia su persona.
Sin embargo, la oposición, carente de líderes, propuestas y cuadros adopta delincuentes, como lo hizo con Ricardo Anaya y Xóchitl Gálvez, como si fueran sus hijos.
Se esfuerzan por colocar en los medios escenas de otros países, que aparecen borrosas para evitar identificar uniformes y colores originales, corresponden a otros países pero lo retocan con Inteligencia artificial.
Es decir, los medios actúan como bisagra entre organizadores y delincuentes.
Si estuviera en el poder la derecha no habría una sola asociación en apoyo a los detenidos, pero como se trata de desestabilizar al gobierno, surgen como hongos grupúsculos de tinterillos dispuestos a todo para salvar a sus peones que sólo sirvieron de carne de cañón para obtener un objetivo que se frustró que en realidad ni les va ni les viene a quienes ahora están encarcelados.
La opción de la ingobernabilidad, del Estado fallido, es una de las sólo dos alternativas mediáticas que prevé la corta visión de la oposición. La otra es la represión. Si actúa se impone ésta, si los deja hacer, no hay autoridad.
Ambos son platillos muy tentadores para quienes están hambrientos de un golpe de Estado en México.