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@onelortiz
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El río Sena ha sido uno de los protagonistas de los Juegos Olímpicos de París 2024. No solo fue la columna vertebral de la espectacular inauguración, en la cual los deportistas desfilaron en barcos y lanchas a lo largo de seis kilómetros, sino que también fue sede de varias competencias acuáticas.
Las autoridades y los parisinos tienen la promesa y gran tarea de volver a nadar en las aguas del Sena. No es una meta nada fácil, de hecho, muchos la consideran imposible, porque el Sena, incluso en el siglo XX, era insalubre, pestilente y una fuente constante de contaminación. Aun así, los habitantes de la Ciudad Luz nunca han pensado en entubar su río.
Muriendo de envidia recuerdo que la CDMX fue construida sobre un lago. Más aún, a principios del siglo XX, corrían varios ríos y calzadas, como Churubusco, entubado para construir el Viaducto Miguel Alemán, y la Calzada de la Viga, donde llegaban trajineras y canoas a vender productos.
Por una mala planeación urbana, aunque dijeron que para evitar inundaciones y contaminación, nos fuimos por la opción fácil, la de los mediocres sin visión y entubamos nuestros ríos y secamos nuestro lago.
El hombre no puede borrar lo que la naturaleza crea. Cada año las lluvias nos recuerdan que la CDMX está sobre un lago y muchos padecemos esta circunstancia.
¿Qué dirán los propagandistas del caos que afirmaban que en mayo la ciudad sufriría una fatal carencia de agua? Tal vez ahora propaguen la idea de que en agosto o quizá septiembre, junto con los temblores, la ciudad se inundará.
La verdad es que los chilangos tiramos nuestra agua de lluvia al drenaje, en lugar de cosecharla o inyectarla a nuestros mantos freáticos. No tenemos la cultura o la infraestructura para esto.
Durante su campaña por la jefatura de gobierno, Salomón Chertorivski propuso recuperar el río Churubusco con un ambicioso proyecto de urbanismo. El plan presentaba varias dudas y vacíos, pero sin duda era interesante y creo que necesario en el corto y mediano plazo para enfrentar dos problemas importantes de nuestra ciudad: la escasez de agua y el alza en la temperatura.
Las elecciones ya pasaron, el tiempo de los políticos terminó. Es el momento de pensar en los ciudadanos y en la ciudad. Bien harían Clara Brugada y Claudia Sheinbaum en considerar seriamente recuperar algunos de los ríos que aún siguen vivos en nuestra ciudad.
Recuperar, por ejemplo, una de las propuestas de un gran urbanista y arquitecto, Jorge Legorreta, que no solo soñaba, sino que proyectó a la Ciudad de México como una ciudad sobre un lago, como fue concebida originalmente. Eso pienso yo, ¿usted qué opina? La política es de bronce.