La Ciudad de México atraviesa un repunte en el mercado de vinilos, impulsado por la apertura de nuevas tiendas especializadas y el incremento de ferias, mientras coleccionistas de todas las edades redescubren el atractivo del formato físico. Expertos destacan que, además de la nostalgia, los discos ofrecen una calidad sonora superior y una experiencia táctil que el streaming no proporciona.
Tiendas con un enfoque curado como La Roma Records, Revancha, Discos Mono y nuevas propuestas emergentes (por ejemplo en Roma, Condesa y el Centro Histórico) se consolidan como puntos de encuentro para entusiastas y DJs. Venden desde clásicos mexicanos hasta rarezas de jazz, cumbia y electrónica, y suelen organizar eventos como listening parties y lanzamientos exclusivos.
Además, el resurgimiento se acompaña de iniciativas como la “Gran Feria de Vinilos”, que reúne decenas de tiendas y sello independientes en espacios emergentes, ofreciendo trueque, talleres, DJs en vivo y comida, fortaleciendo la comunidad melómana de la capital.
Según cifras internacionales, el vinilo representa casi el 75 % de los ingresos por formatos físicos y mantiene un crecimiento sostenido desde 2007.
Pero también enfrenta retos: precios más altos por ediciones especiales y retrasos en la producción, alimentando debates sobre una posible “burbuja de coleccionismo”.
En la capital, un buen número de tiendas han permanecido incluso tras el cierre de grandes cadenas como MixUp o Tower Records, siendo remplazadas por puntos de nicho que ofrecen limpieza, restauración y experiencia personalizada a sus clientes.
Mientras la tendencia crece, futuros desafíos incluyen el acceso económico, la continuidad de eventos presenciales y el equilibrio entre coleccionismo y consumo real. Aun así, la oferta de vinilos en CDMX está en pleno florecimiento, consolidando una subcultura analógica que une generaciones y rescata el ritual de “crate digging”.