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Columnas
Por décadas, muchos de nuestros connacionales se fueron del país, de manera definitiva o temporal a otras naciones, en busca de mejores oportunidades, no solo laborales, sino de calidad de vida.
Así, México se ha convertido en uno de los principales países de origen de personas migrantes internacionales. Ocupa el segundo lugar mundial después de la India, de acuerdo con el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas (ONU DAES).
Se calcula que casi el 10 por ciento de todas las personas nacidas en México vivían en Estados Unidos en el 2024. Canadá era el hogar de la siguiente población más grande de mexicanos (87 mil), seguido por España (61 mil), Alemania (20 mil) y Guatemala (19 mil).
Hoy 12 millones de migrantes mexicanos viven y laboral en Estados Unidos, de los cuales se calcula que 4.1 son no documentados y, por ende, son tema de preocupación ante la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, luego de que la amenaza de las aportaciones masivas ya es una realidad.
El republicano ya amplió los poderes que tienen los funcionarios de Inmigración y Control de Aduanas para acelerar las deportaciones de inmigrantes a través de una política conocida como expulsión expedita.
Es decir, los funcionarios de inmigración que operan fuera de las áreas cercanas a las fronteras de Estados Unidos ya podrán expulsar a indocumentados sin tener que pasar por un largo proceso legal ante las cortes de inmigración.
Esto, además de las historias personales, expectativas de vida truncadas y hasta separaciones familiares, pegará en uno de los pilares de la economía mexicana: las remesas.
Estos recursos se han erigido como una fuente de ingresos estratégica que incluso supera las exportaciones petroleras, de alimentos y el turismo. Se estima que este año habrían ingresado cerca de 66 mil 500 millones de dólares al país, lo que representará 3.7% del PIB nacional.
Más de 1.7 millones de hogares, 6.1 millones de personas, dependen directamente de estos recursos. Los cuales, inminentemente, comenzarán a disminuir.
El otro problema es que México no está ofreciendo oportunidades a los migrantes ni empleos bien remunerados y solo se habla de los apoyos de algunos programas de bienestar. Reacciones por parte del Gobierno a lo que cada día dice Trump, sin estrategia o programas viables.
En mi caso, como especialista del sector por más de 25 años y, a través de esta columna, he insistido en que se deben echar a andar proyectos y programas especiales de infraestructura agropecuaria, equipamiento y comercialización para que el campo mexicano no se detenga y sea una ventana de oportunidad para los miles de connacionales y de otras nacionalidades que regresarán al país, tarde o temprano.
LUIS P. CUANALO ARAUJO
Especialistas del sector agropecuario
Presidente del Colegio de Ingenieros Agroindustriales de México, A.C
Instagram: @luiscuanalo