Amo cuando la vida supera mis expectativas y me regala momentos y lugares únicos que jamás hubiera imaginado. Así me sucedió hace algunos días, cuando tuve la oportunidad de visitar Toronto y Niagara Falls. Motivada por mi maratón, no solo logré mi tercera meta maratónica, sino que también conocí una de las maravillas naturales más impresionantes del mundo, las Cataratas del Niágara, y viví la emoción de un partido de campeonato y otro de Serie Mundial de la MLB. Todo ello junto a una de mis personas favoritas: mi mamá, la mejor porra y compañera de aventuras que pude tener.
La comida fue otro gran descubrimiento del viaje. Canadá nos sorprendió con una oferta deliciosa y variada, así que aquí les comparto algunos de mis lugares favoritos:
Eggspectation. Si buscan un espacio versátil, abundante y de excelente calidad, este lugar es un imperdible. Nos gustó tanto que volvimos dos veces a desayunar: una para probar el omelette de langosta y camarones, simplemente espectacular, y otra para disfrutar su pan francés, exquisito. Ambos acompañados de un batido de blueberry con plátano y leche de avena, ¡deliciosísimo!
CN Tower. Una visita obligada en Toronto. Y qué mejor que disfrutar su famosa vista desde el restaurante giratorio. El consumo mínimo es de 75 dólares canadienses por persona, pero considerando que el acceso al mirador cuesta 50, vale totalmente la pena. Optamos por el menú de degustación inspirado en los sabores indígenas tradicionales, que comenzó con una rica crema de hongos silvestres, siguió con delicioso conejo de caza y cerró con un emotivo pan de elote con compota de berries y pudín de natilla. Todo acompañado de un vino Pinot Grigio.
Buster’s Sea Cove. Comer en los mercados locales siempre es una gran experiencia, y Buster’s, dentro del icónico St. Lawrence Market, lo confirma. Aquí probamos una abundante y excepcional bisque de langosta y un sándwich de pulpo a las brasas por menos de 30 dólares canadienses. Imperdible para los amantes del mar.
Skylon Tower. Si la CN Tower ofrece la mejor vista de Toronto, la Skylon lo hace con las Cataratas del Niágara. Desde su restaurante giratorio disfrutamos una suave crema de langosta y un salmón a las brasas, acompañados de una copa de icewine, mientras el paisaje se desplegaba en 360 grados.
Table Rock. Punto emblemático de Niagara Falls y parada del transporte local WEGO. Desde su restaurante, la vista hacia las cataratas es simplemente espectacular. Probamos una coliflor frita para abrir apetito, seguida de un pork belly con compota de manzana y vegetales silvestres, todo ello de la mano de una cerveza stout de Decew Falls.
The Keg. Situado en una de las avenidas principales de Niagara, este restaurante es un referente en cortes de carne. Pedimos un short rib de altísima calidad, jugoso y delicioso. Y sí, antes repetimos la crema de langosta, porque es de lo más fresco y a un precio insuperable en la región.
Y como la comedera fue abundante pero el espacio limitado, dejo también dos recomendaciones extra en Toronto que valen mucho la pena: Trattoria Mercatto (italiano auténtico) y Joey (cocina internacional moderna).
Así que, queridos amantes del buen comer y del buen viajar, si tienen oportunidad de visitar estas ciudades, déjense sorprender por su sabor, su hospitalidad y su energía.
¡Buen provecho!
Amante del Buen Comer