El presidente Andrés Manuel López Obrador impuso la Orden del Águila a Isabel Allende, hija de Salvador Allende.
Además, repuso el collar de ese mismo reconocimiento al ex presidente Allende, de quien resaltó sus aportaciones.
En la embajada de México, donde en 1973 se abrieron sus puertas para recibir a cientos de chilenos que buscaban protección ante el golpe de estado a manos de Augusto Pinochet.
Para este evento, López Obrador dijo que decidió no improvisar en su discurso ante el cúmulo de sentimientos que le generaba estar en ese evento.
"Decidí escribir este texto porque no se puede improvisar cuando se tienen tantos sentimientos en un evento como este", señaló.
En el evento recordó la solidaridad y apoyo que por tradición realiza México a las personas que lo necesitan, como lo hizo el presidente Lázaro Cárdenas al recibir a cientos de españoles durante la guerra civil en su nación, o a judíos, durante la Segunda Guerra Mundial.
"Es un timbre de orgullo que México haya sido el único país que votó en contra de la expulsión de Cuba y como lo estamos recordando ahora, en 1973, México, su pueblo y su gobierno, mostraron con palabras y con hechos nuestro apoyo a los defensores de la democracia en Chile, víctimas de un golpe de estado que causó la muerte de Allende, estadista y ser humano excepcional".
Isabel Allende agradeció al presidente de México por el apoyo al exilio chileno, y agradeció que hace 50 años esa misma embajada había abierto sus puertas para salvar a cientos de vidas de sus compatriotas.
Recordó cómo el embajador Gonzalo Martínez hizo uso de varios vehículos para sacar a los chilenos que tenía alojados en las instalaciones de la representación de México en Chile, desde el 11 de septiembre, con la finalidad de trasladarlos a México.
"El 16 de septiembre, en medio del más riguroso luto en el país, llegamos a México para rehacer nuestras vidas. El exilio es un corte brutal, de la noche a la mañana hay que rehacer la vida, sin trabajo, sin amigos".
En el evento hubo chilenos que en 1973 cruzaron las puertas de esa embajada, pero ahora para ser testigos del reconocimiento del presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador a la hija de Salvador Allende, el mandatario traicionado por su jefe de las fuerzas militares Augusto Pinochet.
También estuvo presente Gabriel Boric, presidente de dicha nación, quienes escucharon de voz de López Obrador sobre esos tiempos funestos para la democracia del continente, y de cómo se reprodujeron otras dictaduras en diferentes países.
"En esos tiempos me surgió la convicción a favor de la transformación por la vía pacífica y electoral, con el ejemplo inigualable que nos dejó el presidente Allende. Él fue el que abrió el camino para llevar a cabo transformaciones por la vía pacífica, la vía electoral. Desde entonces y con todo respeto a los partidarios de la transformación por la vía armada que busca cambios.
"Nosotros, siguiendo las enseñanzas del presidente Allende, apostamos a que con la toma de conciencia es posible echar a andar la transformación que requieren los pueblos", añadió.
Comentó que para los gobiernos es necesario contribuir a un cambio de mentalidad, y que no tiene sentido llegar a la silla presidencial si la gente sigue pensando igual.
En su discurso se refirió también a Felipe Calderón, expresidente de México, a quien volvió a llamar espurio, y dijo que ayudó a que creciera más la desigualdad entre los ricos y los más necesitados.
"En 2010, cuando gobernaba México un presidente espurio conservador, la diferencia entre los más pobres y los más ricos era de 35 veces; ahora la diferencia es de solo 15 veces. Lo hemos logrado combatiendo la corrupción, acabando con los privilegios y con un gobierno austero. Siempre atendiendo a los más necesitados, sostenemos que por el bien de todos primero los pobres. Ustedes, que vivieron en el exilio en México, son protagonistas principales de esta historia, de la transformación que se está viviendo".