El Canciller Marcelo Ebrard, propuso que Morena organice debates entre presidenciables, a fin de poder contrastar los proyectos de país. Sabe que va abajo en las encuestas y tiene que moverse y provocar, para poder remontar. Su idea de contrastar es correcta, pero el debate que propone no, al menos para la Cuarta Transformación.
Quien va abajo en las intenciones de voto siempre buscará debatir, pero quien encabeza, debe hacer lo posible por evitar los debates, porque un error puede terminar con una candidatura, de la forma menos esperada. Los debates son buenos para que la gente conozca las propuestas de las y los candidatos y su postura ante los temas álgidos de interés público. Pero cuando se trata de un proceso interno, es un riesgo enorme e innecesario.
En un debate, los ánimos se caldean, los nervios traicionan y la desesperación por ganar, puede llevar a ataques y rudeza innecesaria, que no solo daña al candidato al que van dirigidos, sino al partido y al proyecto mismo. Muchas veces hemos visto a adversarios políticos retomar ataques que fueron usados para intentar ganar debates internos y que, si bien no fueron suficientes para derrotar al oponente del mismo partido, usados adecuadamente y en manos de partidos contrarios, pueden ser muy dañinos durante una campaña constitucional.
Un debate fuera de control puede abonar a la división y a la ruptura que tanto evoca el senador Ricardo Monreal. Por eso, los más interesados en un debate entre las corcholatas morenistas, no son ellas mismas, sino los adversarios conservadores. Pero, eso no debe ser impedimento para dar a conocer los diferentes proyectos de Nación, para que puedan ser conocidos y contrastados, y así abonar a la democracia.
La ruta es otra, la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, el Canciller, Marcelo Ebrard y el secretario de Gobernación, Adán Augusto López, deben comenzar ya a delinear su proyecto de Nación, a través de las temáticas diversas que la misma política nacional y el mismo ejercicio de gobierno, les va poniendo en charola de plata, en sus conferencias de prensa, en sus eventos y a través de sus principales alfiles.
Y cuando llegue el momento de que el partido intervenga, previo a la encuesta, Morena debe organizar foros temáticos en los que, en diferentes días y momentos, sean invitados a participar Claudia, Marcelo y Adán, para posicionarse sobre el tema en discusión y así poner a la vista de todo el país, las propuestas y visiones de México y el Mundo.
Ese es el contraste de ideas y proyectos que más conviene a la Cuarta Transformación, buscar posicionarse a través de vencer a los pares tiene más riesgos que virtudes. Un debate es un riesgo innecesario, que la 4T debe evitar.
ENTRE GITANOS.
1) Ya salió el peine, el expresidente Carlos Salinas obtuvo su nacionalidad española. ¿En manos de quién estuvimos? El enorme daño y la depredación oligarca que sufrió México, toma sentido.
2) La Jucopo del Senado de la República los dejó vestidos de luchadores y alborotados. Resulta que cancelaron de último momento, la función de lucha libre que estaba programada a realizarse en la antigua sede ubicada en la calle de Xicoténcatl, en el Centro Histórico de la CDMX. Bien dijo un maestro del teórico político mexicano, Patricio Marcos Giacoman, en México todo es farsa, menos la lucha libre.
3) Este 9 de noviembre, la Cámara de Diputados realizará el Foro #PoderMoreno, organizado por la diputada federal Marisol Gasé. Ahí hablarán de la Ley Federal de Cinematografía y el racismo en México, si quieres asistir mándale mensaje a la diputada: @marisolgase.
4) La derecha conservadora pasmada y anclada en su discurso de odio, clasismo y discriminación, mientras el presidente de Morena en la CDMX, Sebastián Ramírez, los rebasa por la izquierda, con activismo, miles de voluntarios que rinden protesta, rótulos en bardas y conquistando las redes sociales y la televisión, con buenos spots de la “Ciudad de México, capital de la transformación”.
*Especialista en Ciencia Política y Gobierno.
avilezraul@hotmail.com