Una vez más, México nada tuvo que celebrar en el Día Internacional Contra la Corrupción, (9 de diciembre) el país registra una larga lista de escándalos sin resolver y una mala percepción pública: 8.9% de ciudadanos y 3.5% de empresas son víctimas de la famosa “mordida”, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
Aunque, el combate a la corrupción en México ha sido una promesa constante de los gobiernos, los resultados no reflejan una disminución significativa. Datos del Inegi señalan que los costos superan los 11,910 millones de pesos en México, cifra que equivale en promedio a 3,368 pesos por persona víctima.
En el sector privado el INEGI reportó que 169 mil 769 empresas, reportaron haber sido víctimas de corrupción. Las empresas medianas fueron las más afectadas: por cada microempresa, hubo 2.5 medianas en la misma situación.
Además, la corrupción sigue siendo el flagelo entre la población y el sector económico del país, sobre todo, al tener contacto con autoridades de seguridad pública, ya que el 45.2% de las personas en áreas urbanas, reportó ser víctima de la corrupción
Organizaciones como Transparencia Internacional y el World Justice Project colocan al país en posiciones cada vez más bajas en sus rankings, evidenciando un contexto de impunidad, bajos niveles de sanción y vínculos crecientes con el crimen organizado. Con 26 puntos sobre 100, México se mantiene entre los países peor evaluados en materia de anticorrupción. En la OCDE ocupa el último lugar. En el G20, es el penúltimo, solo por encima de Rusia.
Lamentablemente éste cáncer nos afecta desde hace décadas y nos cuesta entre 5% y 10% del Producto Interno Bruto. Poco o nada han hecho los diferentes gobiernos para combatir la corrupción. Todos utilizan el combate a éste cáncer social como bandera política y terminan perdidos en sus redituables laberintos.
La historia reciente, registra la promesa de Andrés Manuel López Obrador de “Barrer las escaleras de arriba para abajo”, para combatir la corrupción. Sin embargo, los datos evidencian lo contrario.
El fraude en Segalmex por más de 12 mil millones de pesos, bajo la dirección de Ignacio Ovalle, se convirtió en La Estafa Maestra de la # 4T y la confirmación de que la corrupción es una vergonzosa realidad histórica aún en tiempos de transformación, donde las perlas negras brotan pese a los exhortos presidenciales de conducirse con honestidad y austeridad.
Así las cosas, la lucha contra la corrupción en México enfrenta obstáculos estructurales que no permiten avances sustanciales. El país continúa atrapado en un ciclo de impunidad y prácticas corruptas que desafían la voluntad y la capacidad de sus instituciones. Erradicarla demanda un compromiso de: Gobierno y sociedad: “La solución somos todos”, se advertía a finales de los setenta. Quizá tengan razón.
@guillegomora