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Columnas
Mi realidad es quizá menos dolorosa porque he luchado por ello. He mirado de frente a los que en la calle se reían de mí, respondo en voz alta a cada señalamiento, sigo defendiendo a los que todavía no se pueden defender. Hoy abrazo la libertad de ser quien realmente soy desde el amor que me tienen los que me rodean, eso ha impedido que sufra la crueldad de quienes me han violentado por ser una mujer diversa. Todos los días en cada rincón de este país hay miles de personas de la comunidad LGBTIQ+ que sufren violencia en sus diferentes manifestaciones, no hay nada más triste que crecer en una sociedad que se ha empeñado en negarnos, que nos señala sin que podamos defendernos, castigando nuestra existencia.
Salgo a la calle, llego al trabajo y camino por el mágico y estigmatizado barrio de Tepito, barrio de familia, trabajo y personas francas, donde la diversidad convive con la comunidad. Sale a mí encuentro la sonrisa del vecino, el grito del niño que juega con su perro, encuentro entonces un lugar seguro, amable, que cobija la utopía, la misma utopía que compartimos la mayoría de un mejor presente, uno que abrace la diversidad desde el amor, lejos de los prejuicios y la discriminación.
Caminar por el barrio bravo, me hace sentir que tenemos la capacidad ver a las personas y darle valor al otro más allá de los estereotipos creados. Quiero a la Ciudad de México, porque me da oportunidades, ha sido refugio, enseñanza, cuidado, aquí me siento libre de ser quien soy. Algo similar debe ser el amor, sentir que pertenecemos a un lugar desde la libertad. Por ello no acepto lo que Taboada intenta hacer con esta ciudad y nuestros derechos, salir a ondear la bandera LGBT en días como hoy, con falsas promesas en el discurso, ahora es aliado porque le resulta rentable ir por más de 200,000 votos de nuestra población, sin embargo, cuando tuvo la oportunidad de votar por el matrimonio igualitario, lo hizo en contra y su partido el PAN, también voto en contra de prohibir la crueldad de los ECOSIG, en contra del aborto libre y seguro. No logro entender que se haga política con nuestras libertades, la legalidad del amor que siento porAlejandra, la mujer que acompaña mis pasos no puede depender nunca más de un político, la libertad de decidir que tenemos las mujeres sobre nuestro cuerpo tampoco.
Llego a la utopía en Iztapalapa y me encuentro con un espacio para la diversidadsexual, aquí una mujer materializo una política pública para nosotros, la misma mujer que desde el Congreso Constituyente trabajo para que el texto de la Constitución Política de la Ciudad de México contemple hoy, el sistema público de cuidados, derechos sexuales y los derechos de las personas LGBTTTI, entre otros.
Con Clara Brugada el arcoíris de la diversidad cruzara el cielo en esta ciudad diversa y pluricultural, yo he decidido votar por ella, porque como mujer de la diversidad sueño su sueño, respaldo su proyecto y reconozco su liderazgo.
Andrea Gutiérrez