La candidatura precoz de Xóchitl Gálvez ha hecho más daño al Frente Amplio que a Morena. Todo el tinglado mediático de la contratación de un grupo de mercenarios compuesto por ex consejeros y ex ministros electorales, estuvo de más y sólo le servirá a esta alianza para afirmar que son representantes de la sociedad civil.
A pesar de lo amañado que se muestra el proceso de selección en el Frente Amplio hubo quienes concursan por la candidatura de buena fe y convencidos de que pueden llegar, pero la figura de la senadora panista, los disuelve hasta dejarlos derretidos como gelatina ante la lumbre.
A pesar del éxito que los voceros del Frente dicen que tiene la ex delegada de Miguel Hidalgo, el desencanto empieza en el mismo lugar donde nació. Lugar donde en lugar de amigos y correligionarios tiene enemigos y competidores.
Gálvez no representa la imagen que la derecha quiere mostrar dentro y fuera del país. La ultraderecha internacional ya reprobó su candidatura, el líder del PAN, su partido no la quiere porque tendría que dejarle la candidatura hacia la jefatura de gobierno de la CdMx al PRI. Al líder de este partido no le gusta Gálvez como compañero de fórmula electoral de cualquiera de sus cuadros y prefiere cualquier otro para cumplir compromisos dentro y fuera del país colocando a José Ángel Gurría o a Enrique de la Madrid.
EL histrionismo se apodera de la selección de candidatos en el Frente Amplio, dos inhabilitados se apuntaron como para tener reflectores por última vez en su vida, Silvano Aureoles y Gabriel Quadri. Juanito también quiere ser también electo, el simulador líder de padres con niños con cáncer y una serie de personajes dignos del vodevil se suman a un juego que tiene más actores que políticos.
Ni siquiera el Frente Amplio fue capaz de tener una terna, ni competencia clara y transparente, simplemente se adelantó y ganó la candidatura en un proceso de selección donde la oposición pudiera echar en cara el dedazo del contrincante. La campaña de la oposición empezaría muy mal colocando como candidata a Gálvez, en un hecho que podría calificarse de autodedazo.
Ante la oposición que persista esta candidata la frustración en cuanto a participación individual en todos los partidos que conforman el Frente amplio sería tan grande que podría provocar un voto de castigo que revertiría el entusiasmo y podría dejar sin registro a más de un partido de los que lo conforman.
Sólo falta que Marko Cortés se crea sus propias mentiras y mantenga a Gálvez a la cabeza de para la candidatura y deshaga, con ello también la coalición oposición, donde ni los empresarios, ni Claudio X. González. ni el PRI permiten una selección que los dejaría al margen de esa decisión.