Una población bien informada depende de una prensa sólida e independiente para visibilizar los problemas sociales y exigir responsabilidades a los líderes, pero hablar de censura en los medios de comunicación es crucial para reconocer cómo el flujo de información impacta la toma de decisiones sociales y la participación pública.
Hoy la censura contra los medios de comunicación impresos y electrónicos desde la Casa Blanca es una amenaza.
Los medios deben recorrer el terreno de la imparcialidad dentro de lo posible, claro está.
Históricamente, la censura se ha clasificado en tres categorías básicas: censura religiosa, censura política y censura de obscenidades. La religión fue una fuente temprana de censura ya que las instituciones religiosas castigaban a los no creyentes e infieles por blasfemia y herejía. Después vino la censura de ideas políticas inaceptables, donde los renegados desleales que discrepaban de los poderes imperantes eran procesados por traición. Recientemente se ha castigado a quienes profieren obscenidades, distribuyen pornografía o incluso desean hablar de sexo seguro.
Y esta posible acción de restricción es de importancia ya que el jueves pasado, Trump sugirió que se les debería retirar las licencias a algunas cadenas de televisión.
Estos comentarios se producen después de que la presión de su administración llevara a la cadena televisiva ABC a suspender a Jimmy Kimmel, el presentador de televisión nocturna, quien sugirió que el asesinato de Charlie Kirk en Utah hace unos días, fue perpetrado por un partidario de Trump.
Este asunto de la censura no es un tema menor para una sociedad, la suspensión de Kimmel ha suscitado preocupación por el intento de la administración Trump de restringir la libertad de expresión de sus críticos, lo que ha generado que otros presentadores de programas de entrevistas nocturnos manifiesten no sólo su preocupación sino incluso su temor ante esta amenaza.
El conductor Stephen Colbert en su show nocturno de la cadena CBS señaló… "con un autócrata, no se puede ceder ni un ápice".
Lo cierto es que el mandatario estadounidense ha recurrido a amenazas, demandas y presiones gubernamentales para transformar el panorama mediático, dando rienda suelta a sus antiguas quejas contra una industria que lo ha ridiculizado, criticado y menospreciado durante años.
Trump habló del tema con los periodistas a que viajaban a bordo del Air Force One, el jueves pasado mientras regresaba de una visita de Estado al Reino Unido…”leí en alguna parte que las cadenas estaban 97 por ciento en mi contra, sí 97 por ciento en negativo sin embargo, gané fácilmente en las elecciones del año pasado”.
La sola idea de que este proyecto de censura para los medios de comunicación regresara años después del avance político social de los Estados Unidos, es verdaderamente alarmante.
@ncar7