VIENE un golpazo político a Donald Trump envalentonado hoy por su “éxito” en el tema Venezuela que le ha representado al mismo tiempo un amplio rechazo en su país y en el extranjero.
Al más puro estilo del buleador por excelencia tomó al Presidente de Venezuela y a su esposa en territorio venezolano y ahora los juzga en Estados Unidos. Ya fijó el tamaño de la “factura a pagar” por el “trabajo” (dice que hasta 50 mil millones de barriles de petróleo) y las instrucciones primeras al gobierno en turno en el país sudamericano han sido giradas entre las cuales está el ROMPIMIENTO de Venezuela en sus RELACIONES ECONÓMICAS con Irán, China , Rusia y Cuba.
¿Sugerirá a Trump directamente a México que deje de financiar petróleo a Cuba y a seguir realizando operaciones de subcontratación con médicos de la Isla? Ya veremos. Por ahora la preocupación radica en la aparente y presumible voluntad ya de Trump de llevar al terreno físico de México el combate a los grupos de delincuencia organizada vinculados con el narcotráfico.
En la arrogancia internacional inconcebible ha confiscado petróleo venezolano, ha solicitado que el que se haya encontrado como crudo de reserva se le entregue también a la Unión Americana y el dinero que se recaude con motivo de venta del energético se deposite en cuentas que administrará Estados Unidos.
El ”chavismo” se mantiene en el país sudamericano. Trump entró por Maduro y esposa pero se queda para obtener el pago por una operación que le ha ocasionado una protesta entre legisladores y afilados analistas políticos en su territorio. Nuestro vecino envalentonado ahora va a atacar militarmente a grupos de delincuencia organizada. A ver de a cómo nos toca.
Pero a cambio de todos esos supuestos “éxitos” está también el rotundo golpe que está por asestarle la Suprema Corte de Justicia. Este poder está por determinar EN DEFINITIVA si las políticas arancelarias aplicadas por Trump desde que llegó al poder hace un año están dentro de la ley o se saltaron los lineamientos que marca la Constitución de ese país.
Los especialistas aseguran que es muy probable que la SCJ de allá vote por la inconstitucionalidad sobre todo por la manera en que varios miembros de la SCJ de Estados Unidos ya se han pronunciado al respecto y habrán de concluir muy probablemente que el Presidente excedió facultares y que las normas que señala la LEY DE PODERES ECONÓMICOS DE EMERGENCIA INTERNACIONAL (IEEPA) no permiten a Trump a la aplicación de aranceles sobre todo por un tema fundamental: en inicios de 2025 no había crisis económica en la unión americana.
La tasa de crecimiento de su economía hace un año era superior al 2.8 por ciento (al cierre del año) y en el mercado de trabajo había prácticamente pleno empleo (4.1% de tasa de desocupación, un rango muy bajo).
Si así sucede, el Gobierno tendrá que regresar a los importadores los montos que por el concepto de aranceles se impusieron desde que Trump giró la instrucción basándose en una presumible “emergencia económica”. El monto de lo captado por estas decisiones del Poder que Trump representa rondarían los 160-170 mil millones de dólares).
Luego de eso, si Trump determina insistir en lo relativo a la aplicación de aranceles podrá hacerlo pero el procedimiento no será en fast track sino siguiendo las normas que facultan a los legisladores a decidir al respecto a partir de estudios y justificaciones técnicas, trámite que exigiría tres meses de procedimientos administrativos y legislativos.
El golpe político a Trump sería muy fuerte sobre todo en el momento en el que siente que él todo lo puede y todo lo que quiere está al alcance de su decisión. De que el “madrazo” vendrá, todo indica que así habrá de hacerse.