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Columnas
Desde 2016 en su campaña política rumbo a la presidencia de los Estados Unidos, el entonces candidato Donald Trump, prometió construir en muro en la frontera con México para impedir el ingreso de inmigrantes a su territorio, mucho se ha escrito y discutido y poco en los más de 3 mil kilómetros se ha construido.
Esta región geografía en el norte del continente americano es una de las de mayor tránsito en el mundo. Inicia en el océano Pacifico hasta el golfo de México, atravesando por el camino el extenso desierto de Sonora antes de seguir el curso del río Bravo.
En 1845, Estados Unidos estaba en plena expansión y logró anexar a Texas, que hasta entonces, había formado parte de México. La nueva frontera de ambos países pasó entonces a situarse en el río Bravo (o Grande para los estadounidenses), aunque la conquista del Oeste no terminó ahí.
El joven país norteamericano siguió expandiéndose a costa de México a quien impuso una larga frontera en una zona árida y poco poblada.
Este espacio, estable durante décadas, se fue convirtiendo en una zona de contrabando y tráfico de drogas pero también, en un importante nexo económico y en una ruta para cientos de miles de migrantes que trataban de alcanzar el país norteamericano. Aunque la construcción de pasos fronterizos y vallas ya era habitual en las primeras décadas del siglo XX, fue a mediados de los noventa, en la era Clinton, cuando la política migratoria se endureció hasta el extremo y pasó a estar dominada por la construcción de muros, obstáculos y barreras
Con el paso de los años “el muro fronterizo” con México se ha tratado de convertir en un intento por poner puertas a lo largo de la región pese a su inmenso costo y los muchos años de construcción. De hecho, gran parte del nuevo «muro» norteamericano ni siquiera es una barrera continua, sino varios tramos inconexos salpicados de vallas de alambre, placas de metal, barreras para vehículo
Sin embargo, en muy pocas zonas “el muro” toma su mediático aspecto de paredes de hormigón y acero que se levanta entre los 5,5 y los poco más de metros de altura.
“El muro” fronterizo empezó a construirse hace más de un cuarto de siglo y fue la presidencia de Trump la que le dio el mayor impulso y fama. No obstante, ni siquiera él, logró construir un muro que recorriese toda la frontera. De los 3,140 kilómetros de frontera, apenas un tercio tiene algún tipo de barrera.
Finalizar el muro es una tarea complicada y no sólo por el costo económico, su trazo atraviesa numerosas propiedades privadas y reservas indias que no están dispuestos a ceder para continuar su construcción, especialmente en Texas.
@ncar7