Desde la reforma laboral de 2019, la democracia sindical dejó de ser un ideal abstracto para convertirse en una exigencia legal y un derecho efectivo de las y los trabajadores. La ley estableció reglas claras: participación directa, consulta a la base y decisiones legitimadas por la voluntad colectiva. En ese nuevo marco, los sindicatos enfrentan el reto de demostrar que la democracia no solo se enuncia, sino que se practica.
En este contexto, resulta relevante el proceso de consulta que realiza el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) para construir su Pliego Nacional de Demandas, documento que será presentado a la Dra. Claudia Sheimbaum Pardo, Presidenta de la República y al Secretario de Educación, Mario Delgado.
Se trata de un ejercicio que refleja el espíritu de la reforma laboral: escuchar a quienes sostienen cotidianamente la vida laboral y traducir sus experiencias en propuestas concretas.
La consulta permite que maestras, maestros y el personal de apoyo y asistencia a la educación participen directamente en la definición de prioridades salariales, laborales y profesionales. Este tipo de mecanismos convierte la experiencia del aula y de la escuela en insumo para la negociación nacional y fortalece la legitimidad de las demandas que se presentan ante el Estado.
Un rasgo que distingue este proceso es su alcance. El SNTE es el único sindicato de carácter nacional que realiza una consulta amplia y sistemáticapara definir su pliego de demandas. En un escenario donde la representación sindical suele cuestionarse, este tipo de prácticas contribuye a fortalecer la confianza interna y la credibilidad pública.
La democracia sindical no solo ordena la vida interna de las organizaciones; también fortalece la unidad y la capacidad de negociación. Un sindicato que consulta llega a la mesa de diálogo con respaldo social y autoridad moral, elementos clave para que las demandas laborales se traduzcan en acuerdos efectivos.
Además, que participen les recuerda que los derechos que han conquistado no son concesiones, sino conquistas colectivas, ayuda a comprender que la mejora de las condiciones de trabajo y la defensa de la educación pública dependen de la organización y la participación informada de quienes la hacen posible.
Por eso, ver cómo las y los trabajadores de la educación opinan, proponen y deliberan sobre salario, prestaciones, condiciones laborales y desarrollo profesional, es sorprendente, porque no solo participan: deciden. La consulta transforma la experiencia cotidiana del aula, de la escuela y de la comunidad en agenda nacional. Además, en una forma de garantizar que el Pliego no nace en escritorios ni en acuerdos cupulares; nace en la realidad de las y los trabajadores de la educación.
Aunque he mencionado que esta Consulta refleja el espíritu de la reforma laboral del 2019, cabe recordar que la ley se aprobó en abril, y el Mtro. Alfonso Cepeda Salas, Secretario General del SNTE, convocaba al primer ejercicio de Consulta Nacional para el Pliego Nacional de Demandas en enero, esto demuestra que van un paso adelante.
En ese sentido, la consulta para la construcción del Pliego Nacional de Demandas muestra cómo las prácticas internas del SNTE y la ley pueden traducirse en participación real, representación efectiva y fortalecimiento institucional. Esta Consulta, no es una práctica menor: es una decisión política que coloca la voz de las y los trabajadores en el centro de la negociación.
DRA. ROSALIA ZEFERINO SALGADO
Asesora en Comunicación Estratégica e Imagen Pública
Integrante de la Red de Mujeres por la Educación (MuxED)