Si alguna vez has jugado o has saltado la cuerda, sabes que si lo haces en el momento adecuado encuentras un ritmo estable y triunfador. Si tomas una mala decisión y saltas a destiempo te enredas con la cuerda e incluso puedes caer. Eso está pasando con los banqueros centrales de todo el mundo.
Como era de esperarse, el Banco Central Europeo (BCE) realizó su reunión el jueves pasado y se cumplió con mi expectativa; no saben cómo o no quieren entrarle al incremento de las tasas interés. Tal vez por eso, imitaron un poco la estrategia de la FED en Estados Unidos, le entraron al malabarismo discursivo.
Debe ser muy complicado tener una responsabilidad del tamaño que tiene la presidenta del BCE Christine Lagarde, y explicar sus datos y estrategias para frenar la inflación. Antes del jueves, algunos analistas pensaban que el BCE mantendría su postura de diciembre y que el incremento de las tasas de interés en la zona era improbable este año. Sin embargo, la ex titular del FMI cambio el jueves el tono del discurso, diciendo que las condiciones habían cambiado.
Pero en un ejemplo de mimetización con las autoridades del FED estadunidense, la ambigüedad del BCE se hizo presente al decir (también) que sí; pero no. Es decir, creen que este año sí van a aumentar las tasas de interés, después de 11 años sin hacerlo; pero no saben cuándo. El impacto de esto fue tan desconcertante que el mercado de deuda se vio afectado y el valor del euro subió. Los inversionistas salieron a comprar euros dando por hecho que en el futuro será menos fácil y más caro endeudarse.
Pero esto podría darle más poder a la inflación en Europa pues, al revalorizarse el euro; los insumos (como la energía) salen más baratos, el comercio se fortalece y con ello; los precios se incrementan. Tal vez por eso este lunes, la misma Lagarde pidió no hacer conclusiones prematuras de la inflación en la eurozona, pues es posible que para marzo el indicador podría bajar, ya que no hay un sobrecalentamiento en la demanda de productos. De todos modos, dijo que cualquier ajuste en las tasas de interés será gradual.
Mientras en Europa las autoridades aun confían que la espiral inflacionaria sea transitoria y que la recuperación económica post pandémica se consolide; en Estados Unidos estarán pendientes del reporte de la inflación a enero, pues pronto se revelará el dato del Índice de Precios al Consumidor (IPC).
El informe se conocerá el jueves, con la expectativa de que el IPC subió 0.5% en enero dando una inflación de 7.3% en términos anuales. Todo mundo espera el dato confiando no recibir sorpresas como lo fue conocer un poderoso incremento del empleo en enero, mucho menos ahora que la geopolítica parece serenarse con la visita del premier alemán a Washington y del presidente francés a Moscú; dando señales de que la eventual guerra en Ucrania fue más bien una exhibición de fisiculturismo. Ojalá.