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Columnas
Por José García Sánchez
Sutil pero contundente, incluso desapercibida, las canonjías otorgadas a Marcelo Ebrard empiezan a cobrar espacios. La ratificación del director general del Instituto Politécnico Nacional de Arturo Reyes Sandoval, amigo del ex canciller en desgracia, podría ser la punta de lanza de tierras liberadas por el ebradorismo.
Buena parte del mérito en la obtención de vacunas contra el Covid, fue de Reyes Sandoval. Así el hecho de que siga en el Politécnico, con el pretexto de crear un laboratorio para la elaboración de la vacuna Patria, representa el riesgo de que se convierta en un bastión de los rebeldes.
La relación entre Ebrard y el IPN se muestra a través de la presencia de Martha Delgado, ex subsecretaria de Relaciones Exteriores en tiempos de Ebrard, quien renunciara a la dependencia para dedicarse de tiempo completo a la promoción de su candidatura frustrada.
Los eventos oficiales del Poli tienen la inevitable presencia de Martha Delgado, como si se tratara de una funcionaria de la institución, esta vez acompañará al contingente de catedráticos politécnicos a una reunión a Dubái.
Una de las banderas de la gente de Ebrard dentro el Poli es la petición de su autonomía, aunque Reyes Sandoval, a pesar de que el presidente lo ratificó, lo cierto es que en este sexenio el Politécnico ha sido olvidado por la administración pública, creando descontento, sobre todo en materia de presupuesto, mantenimiento de infraestructura y actualización de programas de estudio.
Ante la negativa de que su equipo de rebeldes pudiera obtener cargos en el Legislativo, Ebrard quiere meter a su gente por la puerta de atrás y hacer del Poli uno de los lugares donde replegarse mientras vuelve a tomar aire ante la gran derrota de la marea llamada Claudia Sheinbaum. Teniendo como bastión el Poli tiene masas de estudiantes, para llamar la atención y presionar con paros y manifestaciones.
La autonomía del Politécnico no se reduce a la reforma de dos artículos de su Ley Orgánica, como aseguran los ebradoristas, hay que reformar otros artículos y leyes secundarias. Ebrard es experto en intentar crear grupos de presión dentro de la estructura del gobierno, desde donde puede presionar y golpear.
Ebrard no sabe ser oposición, siempre ha estado del lado del gobierno, desde donde ha operado a su conveniencia. Le debe a la burocracia lo que es. Para Ebrard no es atractivo el Senado porque estaría a la vista, pero, desde otros espacios, podría operar discretamente para desestabilizar, sólo el golpismo actúa en la oscuridad.
La presencia de Martha Delgado en los actos oficiales del Politécnico, muestra el interés del ex canciller para seguir con su proyecto de crear un partido de jóvenes que intentó gestar dentro de Morena. De nuevo los jóvenes como carne de cañón, como hacía el PRI.