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Columnas
El partido Verde deberá esperar los resultados electorales del 1 de junio en Veracruz para ver con quién se junta en las elecciones de 2027.
La distancia que ha tomado de Morena, la injerencia de personajes con herencia priista y un naufragio ideológico acentuado, exige mayor responsabilidad.
Desde su nacimiento, ese partido navegó como apéndice del presupuesto electoral, creando coaliciones. Al interior mantienen procesos de rehabilitación generacional, pero no lo suficientemente sólidos para tener personalidad propia.
La ignorancia sobre la política y el oportunismo de alguno permitió a Javier Herrera introducir en las filas del Verde la figura de su padre, el ex gobernador priísta Fidel Herrera, a quien se le rindió un homenaje en el Congreso local de Veracruz como si se tratara de un héroe, que motivó la vandalización de la sede del PRI, en la ciudad de Xalapa, protagonizada por priistas, que indignados rechazaban cualquier tipo de homenaje a quien calificaron de un gobernador corrupto.
La carencia de líderes en el Verde, que le caracteriza a la oposición, permitió que el homenaje pareciera del partido Verde y no del PRI, convirtiendo a un militante priista con mala fama en un militante del partido verde con buena reputación, por obra y gracia de su hijo, quien con este acto quiere ser líder estatal del Verde, del partido y candidato a la gubernatura de Veracruz y lo que resulte, todo por la importancia de apellidarse Herrera.
La crisis que ahora vive el partido Verde puede ser aprovechada, por primera vez en su existencia para lograr su autonomía o iniciar un largo camino hacia la agonía.
Cualquiera que sea el camino que el Verde tome, ya sea por consenso o por imposición, como es su costumbre, se alejará en cada momento más de la alianza electoral con Morena y deberá pedir apoyo a una oposición prácticamente inexistente.
La intromisión forzada del nuevo militante post mortem afectará al Verde, probablemente de manera irreversible. En menos de dos años, la fortuna de Fidel Herrera Beltrán se incrementó en más de 150 millones de pesos, en 2003, en que era senador de la República, en su declaración patrimonial reportó 6 millones 294 mil pesos, sin embargo, en 2005 su riqueza se disparó, alcanzando casi 160 millones Con bienes inmuebles en diversos lugares turísticos del país y de Estados Unidos, cuentas bancarias en México y el extranjero, joyas y obras de arte, vehículos, ranchos y ganado, que declaró como parte de su patrimonio en 2005, se puede observar que Herrera Beltrán, ya como gobernador, "no vive en la honrosa medianía, sino en la opulencia", subrayó el diputado local panista Miguel Ángel Yunes Márquez, ahora flamante morenista, también egresado de otro partido político, lo cual no es ya bien vito en el partido en el poder.