El sector agroalimentario mundial inició 2026 bajo una profunda transformación, impulsada por la necesidad de adoptar la digitalización y ser más sostenible y resilienteante las crisis climáticas.
Sin embargo, la actual geopolítica, marcada por el prolongado conflicto entre Rusia-Ucrania y las tensiones en Oriente Medio, aunado a los efectos del cambio climático, están generando un escenario de "estanflación",donde los costos de producción no bajan, la logística está alterada y la disponibilidad de alimentos básicos está en riesgo.
1. El Impacto de los conflictos
Ucrania y el Mar Negro: La guerra sigue mermando la capacidad del "granero del mundo", afectando la producción y exportación de trigo, maíz y aceite de girasol, fundamentales para Asia y África.
Tensiones en Oriente Medio (Estrecho de Ormuz): La inestabilidad en la región amenaza el suministro de petróleo y gas, elevando los costos de los fertilizantes nitrogenados y el gasóleo agrícola, lo que encarece la producción de alimentos a nivel global.
Famine y desplazamiento: Se han confirmado situaciones de hambruna en Gaza y Sudán, evidenciando la "militarización de los alimentos".
1. Crisis de Insumos y Logística
Costos de fertilizantes: El conflicto ha restringido la exportación de potasa y fosfato desde Rusia y Bielorrusia, componentes clave para la fertilización global.
Logística alterada: Se anticipa una mayor disrupción en las cadenas de suministro, lo que provoca volatilidad en los precios de productos básicos.
Financiamiento e inseguridad: Los altos costos de operación y la inseguridad (incluyendo extorsiones en algunas regiones) descapitalizan a los productores.
1. Tendencias de Adaptación y Soluciones Tecnológicas
Para contrarrestar esta crisis, el sector se mueve hacia la agricultura digital:
IA y Datos: Uso de Inteligencia Artificial y sensores para optimizar recursos ante los altos costos.
Seguridad Alimentaria: Los organismos internacionales, como el Programa Mundial de Alimentos, buscan soluciones innovadoras, aunque se enfrentan a recortes de financiación y la necesidad de priorizar la ayuda ante la magnitud de la crisis.
Inseguridad alimentaria: 318 millones de personas en crisis, duplicando los niveles de 2019.
Productividad: Se enfrenta a la estanflación (altos costos + baja rentabilidad).
Geopolítica: La seguridad agroalimentaria depende cada vez más de la resiliencia de las cadenas de suministro frente a los conflictos armados.
Es decir, el mundo (y México) ya no están buscando la seguridad alimentaria, que era uno de los temas trascendentales hasta el año pasado, ahora se habla de supervivencia, en el sentido más amplio de esta palabra.
Bajo este escenario, tanto el Gobierno de México, como el Poder Legislativo, deben revisar la situación de nuestro sector agroalimentario y poner en marcha políticas públicas URGENTES y acciones con carácter de urgente, pues el contexto mundial no está para titubeos, pues las afectaciones crecen día con día.
Luis P. Cuanalo (@luiscuanalo)
• Empresario y Especialista en sector agropecuario nacional e internacional
• Miembro de la CANACINTRA Sector Agroindustrial
• Presidente del Colegio de Ingeniero Agroindustriales de México, A.C. (CIAGROIN