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El feminicidio de Ingrid 

El feminicidio de Ingrid 

Columnas jueves 13 de febrero de 2020 - 01:47

Quizás el brutal feminicidio en contra de la joven Ingrid Escamilla, perpetrado por su pareja, sea el condenable hecho que necesitó el fiscal general de la República, Alejandro Gertz Manero, para cambiar de opinión y no querer cambiar ese delito, como fue su intención inicial al sugerir la inutilidad del feminicidio como tipo penal, ya que desde su punto de vista, el tratarlo como un tipo penal específico, resulta contraproducente para llevar el proceso judicial a buen término.
Una vez lanzado el anterior planteamiento, el fiscal reculó para darse a la tarea de negarlo una y otra vez. Evidentemente, el titular de la FGR cambió de actitud porque el terrible hecho trascendió nuestras fronteras para quedar consignado en reconocidos diarios internacionales.
De acuerdo con datos de la propia Fiscalía, en los últimos cinco años en México, los feminicidios se han incrementado en un 137 por ciento, es decir, cuatro veces más que el resto de los asesinatos. El año pasado, se contabilizaron 976 feminicidios y en lo que va de este 2020, de acuerdo con información que dio a conocer la subprocuradora en temas de género, Nelly Montealegre, se han registrado alrededor de 12 feminicidios. Hay que subrayar además que se estima que al mes, ocho feminicidios son en contra de niñas y adolescentes.
Obviamente, este condenable asesinato no puede ser tratado como una cifra más y como lo han reconocido funcionarias de la propia FGR, en el tema se detecta un buen grado de corrupción; ahí está la manera en que agentes de la Fiscalía de la Ciudad de México, habrían “filtrado” fotografías explícitas del cuerpo sin vida de Ingrid Escamilla.
Otro hecho que no puede ser soslayado, es que Ingrid había pedido ayuda como víctima de violencia por parte de su pareja —un hombre desquiciado con un perfil acendrado de celotipia— y no fue escuchada. Presentó una denuncia en 2019 en la entonces Procuraduría General de Justicia de la CDMX y la misma se fue al archivo; mientras que por su parte y en un gran error, Ingrid no siguió el proceso porque decidió perdonar a quien después se convertiría en su asesino.
Desafortunadamente, en nuestro país el feminicidio parece volverse cosa común, es decir, es sumamente riesgoso que la población se esté acostumbrando a un hecho tan doloroso y terrible que sin duda, requiere de una revisión profunda sobre la manera de cómo se debe impartir justicia al respecto, porque hasta el momento en México, no se ha ejercido de la manera más correcta.
Erick Francisco Robledo Rosas, el asesino de Ingrid Escamilla a quien luego desolló “por miedo y por vergüenza”, declaró, ya fue vinculado a proceso precisamente por el delito de feminicidio y la pena máxima, no es suficiente para un asesino de esta calaña.



morcora@gmail.com

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/CR

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