Por Alejandro Torres Rogelio (*)
La Estrategia Digital Nacional (2021-2024) publicada por la Presidencia el lunes deja un fuerte sentimiento de preocupación por la generalidad de sus planteamientos, ejes y líneas de acción, ya que a lo largo de sus dieciséis páginas reproduce el mismo manifiesto ideológico y político del gobierno carente de una verdadera estrategia que coloque a México en la ruta del desarrollo y aprovechamiento de avances tecnológicos y científicos en el ámbito digital.
¿Qué se puede esperar de un documento rector de una estrategia que considera a la digitalización y las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) como “una moda” y un “pretexto para la dilapidación opaca de recursos”? (Véase el apartado “Alcance de la EDN. Digitalización y el Proyecto Prioritario para el Bienestar “Internet para todos”, página 5, en:
https://cofemersimir.gob.mx/portales/resumen/52203).
El texto reproduce las expresiones que escuchamos en las conferencias “mañaneras” y que son la razón de ser del actual gobierno: acabar con la corrupción del pasado, austeridad por doquier, distancia a priori respecto de proveedores privados o consumo nacional. Además, se da el lujo de incorporar lo que fue un eslogan electoral: “primero los pobres”.
No está mal en si mismo establecer el marco ideológico y político con el que actúa un gobierno y que fue su razón de alcanzar el poder, pero al formular una política pública específica se requiere transformar esa visión de país en planteamientos concretos. Que no solo nos digan qué harán, sino cómo, con qué y en qué plazos.
Si se plantea llevar internet a cada rincón del país para cerrar la brecha entre quienes disfrutan de ese servicio y quienes no, no basta con anunciarlo como la panacea para acabar con las desigualdades sociales y económicas en el medio rural y las periferias urbanas. Para empezar, hay quienes dentro de la urbe tienen tantas o más carencias que quienes habitan en el campo o fuera de la ciduad.
Tampoco el internet inalámbrico por si mismo resuelve el problema de la desigualdad. Corea del Sur se planteó hace más de veinte años una verdadera incorporación a un mundo que se globalizaba y entendió que, entre otras cosas, tenía dos obstáculos muy fuertes para relacionarse con el resto del mundo y ser competitivo: el idioma y el acceso a las nacientes tecnologías de la información, la comunicación y la computación.
Para atajarlo se propuso llevar internet a cada región y a cada sector, además de computadoras accesibles y, lo más importante, educación y capacitación para sacarles provecho y aplicarlos en su vida cotidiana. Así se veía a agricultores consultando información en internet para mejorar su actividad, y ancianos y jóvenes en las ciudades.
Respecto del idioma se intensificó la enseñanza del inglés y la migración hacia Estados Unidos, sobre todo de los jóvenes. La comunidad coreana compite fuertemente con la mexicana en la costa oeste. Los jóvenes adoptaron nombres “occidentales” para facilitar su relación con los demás.
La Estrategia Digital Nacional, además, se plantea la soberanía tecnológica y la seguridad de la información como principios a desarrollar, pero en ambos casos hay evidencia de que se está muy lejos de lograrlas en una administración pública que entienda la austeridad (otro principio) como recortar con machete los gastos porque, en su concepción son sinónimos de corrupción (su combate es otro principio). Valdrá la pena seguir analizando en otras entregas este documento.
(*) Especialista en transparencia y protección de datos.
@torresalex