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El pecado de Coahuila no es exclusivamente de Marko Cortés; no es el único firmante.
Firmaron el propio Marko por el PAN, Alejandro Moreno Cárdenas, líder del PRI, los diputados federales Fernando Tejeda Cid (panista) y Rubén Moreira (priísta), y el gobernador Manolo Jiménez Salinas.
Las críticas de sus propios compañeros de partido y de supuestos aliados se le han cargado al dirigente panista porque a él se debe la exhibición. Difundió el documento en su espacio de Twitter o X. Está convencido de que hizo lo correcto y presume que se trata de un ejercicio de transparencia.
Los de su bando no se lo perdonan y los adversarios se frotan las manos porque tienen confesión y prueba irrefutable de arreglos indebidos, que van a impactar hasta las aspiraciones presidenciales.
¿Quién les va a creer que defienden intereses del pueblo?
A nadie espanta ni sorprende que los políticos negocien, no es nada nuevo, siempre lo han hecho, aunque antes los acuerdos honraban la palabra, no había necesidad de ponerlos por escrito.
Trascendía la negociación cuando el ganador de la elección integraba su gabinete, al ver los designados.
Entendible que se negocien candidaturas y posiciones de gobierno a cambio de apoyos electorales, sucede en cualquier parte del mundo, las coaliciones no son gratuitas.
Lo desmedido es que se repartieron no nada más secretarías, subsecretarías y direcciones que están dentro de la esfera del gobernador; también el Instituto de Transparencia, seis notarías públicas y la ratificación de un magistrado.
¿Qué no el PAN está a favor de que la transparencia sea independiente e imparcial?
¿Qué no defiende la autonomía e independencia del poder judicial? ¿Entonces por qué su solicitud para que sea ratificado un magistrado? ¿Será magistrado simpatizante de Acción Nacional o amigo del líder panista? ¿Y para qué quiere seis notarías cuando se supone que los notarios también se caracterizan por la independencia y autonomía al dar fe pública de diversos actos?
El pecado tiene alcance nacional. Le pega a la alianza en Coahuila y al proyecto de Xóchitl Gálvez.
Nadie va a creer que ese tipo de negociaciones las hacen el PAN y el PRI solo en el ámbito local.
Todo hace suponer que algo parecido han armado y firmado antes de que apareciera en su camino Xóchitl.
Explicaría la interrupción de proceso interno para seleccionar a la coordinadora de la oposición, estaba negociado que fuera la hidalguense, nadie más. Los resultados de las encuestas y la participación ciudadana eran lo de menos.
En el caso de Coahuila, la queja de Marko es que el gobernador ignora o desconoce el acuerdo firmado y no sería exagerado decir que lo hace después de consultar a su dirigente Alejandro Moreno, quien le tiene tomada la medida al panista. No es la primera vez que le ve la cara.
¿Se acuerdan cuando “Alito” decide que su bancada legislativa votara igual que la mayoría Morena para aprobar reforma constitucional sobre la actuación militar en seguridad pública, sin tomar el parecer de Marko, a pesar de lo establecido en su pacto parlamentario?
Lo que no esperaban Alejando Moreno y el gobernador Manolo Jiménez es que Marko se atreviera a exhibir el pecado de Coahuila.
Hecho deshonroso y sancionable.
@zarateaz1
arturozarate.com