Previo al arranque oficial del proceso electoral, México se encuentra en una encrucijada. Las elecciones de 2024 ofrecen una oportunidad única para definir el rumbo del país. Vale la pena preguntarnos entonces qué clase de líder o lideresa se necesita para enfrentar la violencia, desigualdad, corrupción y el bajo rendimiento educativo. La decisión obviamente recae en los votantes y en su capacidad para elegir un liderazgo que refleje las aspiraciones y necesidades de todos los mexicanos
Según el politólogo estadounidense Robert Putnam, la confianza social y el capital social son esenciales para el éxito de cualquier democracia y México necesita un líder que pueda restaurar la confianza en las instituciones. A medida que se acercan las elecciones de 2024, México se encuentra en un punto de inflexión. La pregunta que resuena en los pasillos del poder y en las calles es: ¿Qué tipo de liderazgo necesita el país para enfrentar sus desafíos más apremiantes?
La ubicación geográfica del país, su riqueza en recursos naturales y su capital humano competente son activos que, si se gestionan correctamente, podrían transformar al país en una potencia económica global. El destacado escritor y teórico político estadounidense Francis Fukuyama –autor de Los orígenes del orden político (The Origins of Political Order), y reconocido por sus apuntes en torno a que el triunfo de la democracia liberal al final de la Guerra Fría marcó la última etapa ideológica en la progresión de la historia humana–, destaca que la construcción de instituciones políticas sólidas, es esencial para el desarrollo sostenible de cualquier nación.
Los analistas mexicanos, por su parte argumentan que el país necesita un líder visionario que pueda guiar a México hacia un futuro más próspero, alejado de personalismos y centrado en políticas públicas efectivas. La historia de México está llena de líderes que han dejado su huella. Pero el país está en un momento en el que no solo necesita un líder, sino un equipo de líderes. La diversidad es una fortaleza. Como menciona la socióloga Patricia Mercado, "México necesita un gobierno que refleje la diversidad del país y que entienda las necesidades de todos sus ciudadanos".
"Las elecciones de 2024 son una oportunidad para redefinir México y para decidir si queremos ser un país que mira hacia el futuro o uno que se queda atrapado en el pasado", ha asegurado el académico Sergio Aguayo. En tanto Jesús Silva-Herzog Márquez, señala que "México está en un punto de inflexión” y que “las decisiones que tomemos en 2024 definirán el país durante décadas". De ahí que podemos determinar que la decisión está en manos de los votantes.
La historia nos ha mostrado que anclarse en el pasado no es la solución. David Easton, politólogo británico, menciona que el sistema político debe ser capaz de responder adecuadamente a las demandas de la sociedad. El mundo está cambiando rápidamente y México necesita un gobierno que pueda innovar y adaptarse a estos cambios. La democracia es un equilibrio y precisamos de un Ejecutivo fuerte pero igualmente de un Legislativo fortalecido, que actúe como verdadero contrapeso.
Ya vimos que las elecciones intermedias de 2021 sirvieron como recordatorio de la importancia de este equilibrio, pero siempre existe la posibilidad de que un solo partido obtenga una mayoría abrumadora, lo cual es una amenaza para la democracia mexicana. De ahí que resulte esencial que los partidos de oposición presenten candidatos fuertes para el Congreso. Sólo así se puede garantizar que el Poder Legislativo cumpla su función de contrapeso. Debemos tener siempre a la vista que las instituciones deben ser transparentes y estar sujetas a la supervisión constante de la sociedad, como lo planteó en 2009 el destacado teórico político John Keane, en su concepto de "monitorización de la democracia".
La diversidad es una fortaleza. México necesita un gobierno que refleje la diversidad del país, que entienda las necesidades de todos sus ciudadanos, y en este tenor, no debemos soslayar el papel esencial de las mujeres en la política mexicana, porque su perspectiva y liderazgo pueden aportar soluciones innovadoras a problemas antiguos.
Como se dice coloquialmente, hablando en plata, las próximas elecciones no servirán sólo para definir quién será el nuevo presidente, sino para precisar –con nuestro voto en las urnas–, qué tipo de país queremos ser. México tiene el potencial de ser un líder global, por ello se necesita una administración que pueda desbloquearlo. De ahí que las elecciones de 2024 son una oportunidad para elegir un gobierno que pueda llevar a nuestro país hacia un futuro más brillante.
El destacado politólogo y académico estadounidense, Benjamin Barber –quien, a lo largo de su carrera, se especializó en teoría política y democracia participativa y fue autor de varios libros influyentes en el campo de la ciencia política–, en su teoría de la "democracia fuerte", sostiene que la verdadera democracia no se limita sólo a votar en elecciones periódicas, sino que requiere una participación activa y constante de los ciudadanos en la toma de decisiones públicas. Asegura que, en lugar de meros espectadores, los ciudadanos deben ser actores centrales en la política, involucrándose en debates, deliberaciones y acciones comunitarias para influir directamente en las políticas y el rumbo de su sociedad. Y como está muy claro que la responsabilidad recaerá en cada votante, la pregunta es: ¿qué futuro queremos para México?
Las elecciones de 2024, evidentemente no serán el final del camino, sino el comienzo de un nuevo capítulo en la historia de México; pero es una oportunidad para decidir qué tipo de país queremos ser y trabajar juntos para hacerlo realidad. Insisto: la decisión está en manos de los votantes, pero una cosa es cierta: el status quo, es decir, la tendencia a resistir el cambio, no es una opción.
Exdiputada federal, asesora de la AC Impulsa y colaboradora del STUNAM