Rocío Barrera
Exdiputada federal, asesora de la AC Impulsa y colaboradora del STUNAM
Las elecciones de 2024 serán una oportunidad para que los mexicanos elijan un camino hacia un futuro más seguro, próspero y sostenible, pues no sólo decidirán quién será el próximo presidente de México, sino que también determinarán la composición del Senado y la Cámara de Diputados, así como la jefatura de gobierno de la Ciudad de México y ocho gubernaturas. Esto subraya su importancia y el impacto que tendrán en el futuro de nuestro país.
Los candidatos y todos los partidos políticos por encima de Morena, que pretenderá avasallar aprovechando toda la infraestructura gubernamental y la popularidad del presidente Andrés Manuel López Obrador entre su feligresía cooptada por los programa sociales-, tienen la responsabilidad de presentar propuestas originales que reflejen la realidad actual del país y propongan soluciones novedosas y viables a los problemas que enfrenta, evitando el plagio de plataformas electorales de elecciones anteriores. Sobre todo, deben comprometerse a atender las necesidades de la población, lo cual implica escuchar a los ciudadanos, entender sus preocupaciones y trabajar para resolver los problemas que enfrentan.
En este contexto, mi propia experiencia política, me da autoridad moral para hacer un balance de lo que está en juego y de las acciones que se requieren para enfrentar esta problemática, más allá de la filiación política de los aspirantes a suceder al presidente Andrés Manuel López Obrador.
Sin duda, uno de los desafíos más apremiantes es la inseguridad, exacerbada por el narcotráfico y la violencia asociada. Los candidatos presidenciales deberán presentar propuestas sólidas para abordar este problema, que va más allá de la simple aplicación de la ley y requiere un enfoque integral que incluya la educación, la creación de empleos y el desarrollo social.
La pobreza y la escasez de agua son problemas crecientes en muchas partes de México, que requieren atención urgente. A pesar de los avances en algunas áreas, demasiados mexicanos todavía viven en condiciones de pobreza y gran desigualdad. De ahí que se requiere de planes que posibiliten reducirlas, con un enfoque en la creación de oportunidades económicas para todos. En términos económicos, se deben diseñar planes para fomentar el crecimiento y la estabilidad; esto incluye políticas para atraer inversiones, promover la innovación y apoyar a las pequeñas y medianas empresas, al igual que proyectos viables y realistas para mejorar la infraestructura del país, incluyendo carreteras, puentes, escuelas y hospitales. En lo que hace al problema del agua, es urgente presentar soluciones innovadoras para gestionar los recursos hídricos de manera sostenible y garantizar su acceso para todos. No olvidemos que la infraestructura es esencial para el desarrollo económico y social.
Para nadie es un secreto que la corrupción es un problema persistente que socava la confianza en las instituciones públicas y limita el desarrollo económico. Debe existir un compromiso para implementar medidas de transparencia y rendición de cuentas a fin de combatir la corrupción en todos los niveles del gobierno.
La educación y salud son otras de las piedras angulares del desarrollo. ¿Qué enfoque tendrán las propuestas para mejorar la calidad de la educación en México, que incluye invertir en infraestructura educativa, capacitar a los maestros y garantizar que todos los niños tengan acceso a una educación de calidad? En lo que concierne al sistema de salud –que es otra área vital y crítica–, los candidatos necesariamente deberán comprometerse a mejorarlo, garantizando el acceso a servicios de salud de calidad para todos, independientemente de su capacidad de pago.
En cuanto a la migración y medio ambiente, ambos son temas complejos que requiere una gestión cuidadosa. Se precisa de estudios y planteamientos que –en lo que hace al primer desafío–, aborden esta problemática de manera justa y humana, respetando los derechos de los migrantes y abordando las causas fundamentales de la migración. El medio ambiente es un asunto que no puede ser ignorado. Los candidatos deberán presentar planes para proteger el medio ambiente y promover el desarrollo sostenible. Esto incluye medidas para combatir el cambio climático, proteger la biodiversidad y promover la energía limpia.
Considero que es esencial que los partidos políticos y los candidatos comprendan que los ciudadanos necesitan estar más informados e involucrados en el debate público, lo cual implica la creación de espacios de diálogo y la promoción de la participación de la gente en los asuntos de su comunidad. También es necesario que los aspirantes a la presidencia se conecten directamente con los electores, entendiendo las problemáticas a nivel local y trabajando para resolver la falta de servicios y oportunidades
En síntesis: las elecciones de 2024 son una oportunidad para que México elija un camino hacia un futuro más seguro, próspero y sostenible, y los mexicanos tenemos el derecho y la responsabilidad de participar en este proceso, informándonos, debatiendo y votando por el candidato que mejor represente nuestros intereses y valores. Es crucial reiterar la importancia de las elecciones del año próximo, y entender que Morena, el partido en el gobierno, buscará un control total en estas elecciones. Por ello, también la oposición –a la par de presentar propuestas originales que reflejen la realidad actual del país y propongan soluciones novedosas y viables–, deberá luchar por construir una gran alianza que le permita disputar al tú por tú la presidencia de la República y evitar que Morena obtenga la mayoría en la Cámara de Diputados y el Senado, el único camino que posibilitará mantener un contrapeso democrático.
Exdiputada federal, asesora de la AC Impulsa y colaboradora del STUNAM