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Columnas
Leyó usted bien amable lector; y no, no es que el autor de este artículo esté bajo los efectos etílicos de alguna bebida, él sabe perfectamente que la doctora Claudia Sheinbaum Pardo protestó al cargo de presidenta de la república el pasado 1 de octubre.
Pero, las vueltas que da la vida; hace seis años el gobierno de Andrés Manuel López Obrador ya había iniciado en los hechos, cuando el todavía mandatario en funciones abdicó de su obligación y dejó el campo libre al entonces ganador de las elecciones de ese 2018; dicho sea de paso, el presidente Enrique Peña Nieto en realidad había abdicado al cargo desde aquella fatídica noche del 26 de septiembre de 2014. México es un país tan bondadoso que estuvo sin presidente durante más de 4 años.
En contraste, el sexenio de la doctora Claudia Sheinbaum si bien ya inició de manera formal, en los hechos verá sus primeros días alrededor del 15 de noviembre próximo. Le explico por qué.
Hace poco en cierto periódico de difusión nacional "especializado", un opinólogo, igual que quien esto escribe, señalaba que en cierta forma los mercados están de luna de miel con el nuevo gobierno de la presidenta Sheinbaum, como muestra señalaba la relativa estabilidad del tipo de cambio, que pese incluso a los episodios de violencia que empiezan a marcar el inicio de su sexenio, no se han reflejado en variaciones significativas.
Difiero un poco, aunque claro son opiniones muy respetables; en lo personal considero que más que una luna de miel, los mercados están a la expectativa con dos factores fundamentales uno de largo plazo y otro de plazo casi inmediato o muy cercano.
Empecemos con el factor de largo plazo. Muchos se sorprendieron porque cuando se aprobó la reforma judicial el mundo no se acabó como lo habían pronosticado, dándole en parte la razón al anterior ocupante de palacio nacional, que se burló de todos, y razón no le faltaba, aunque pretextos tampoco.
No sucedió nada porque los mercados están conscientes de que los gobiernos en sus diferentes colores y sabores tienen derecho a diseñar sus propias políticas y estrategias, el mundo tampoco se acababa cuando los errores de otros partidos en los diseños de políticas públicas se presentaban, sino cuando se observaban las consecuencias.
Por eso es que serán claves los próximos meses, cuando se implementen las políticas públicas, en este caso producto de una reforma judicial, cuando las leyes secundarias ya puestas en práctica nos digan qué tan profunda es la reforma pero sobre todo qué tan eficiente.
La reforma misma nos dirá no solamente si hay estado de derecho en México sino si es viable el nuevo sistema judicial con todo y sus imperfecciones; por eso es que por ahora los mercados tampoco se angustian ante los evidentes desacatos a la autoridad judicial de parte de los otros poderes, es evidente que se trata de un nuevo y naciente sistema. Si los capitales perciben que efectivamente vamos a un estado autoritario, ineficaz y más corrupto de lo que es hoy, empezarán a abandonar México o cuando menos a restringir su llegada o permanencia ya que México tiene otra enorme ventaja que no tiene ningún otro país del planeta excepto Canadá. Claro, la vecindad con la gran potencia de nuestros tiempos.
El otro factor de relevancia, en este caso casi inmediato, será la entrega del presupuesto federal para el año 2025, no es poca cosa, de hecho, es en ese momento en el que realmente empezará el sexenio de Claudia Sheinbaum porque sabremos qué hará con la economía, lo que mueve todo, sin menospreciar otros factores.
Y en el presupuesto estarán contempladas las acciones que se piensan llevar a cabo para baja el déficit heredado por el anterior gobierno, que con toda impunidad y descaro lo llevó a niveles no vistos en más de tres décadas, para llenar de dinero a la economía y lograr lo que logró, una victoria aplastante.
En unos días más sabremos cómo vamos a quitarnos la "borrachera" de los últimos meses durante 2025; hay formas pero no sabemos si será posible hacerlo de un año a otro como nos prometieron, veremos si es cierto, veremos si la "economía moral" seguirá funcionando, cualquier cosa que eso haya significado.