Las buenas noticias económico-financieras para los estadounidenses no le gustaron a Donald Trump, la inflación fue menor de lo esperado pero los precios de muchos productos de uso común aumentaron.
La Oficina de Estadísticas Laborales (BLS) dio a conocer el martes pasado que los precios de los alimentos y la energía sufrieron un alza moderada en julio pasado.
Sin embargo, una medida que excluye esas categorías, que tienden a ser más volátiles, mostró un aumento de la tasa de inflación lo que nos lleva al punto de que la economía sigue viéndose afectada por las crecientes presiones sobre los precios que acarrea la ofensiva arancelaria del presidente.
Como anticiparon los analistas y estudiosos, las tasas arancelarias dictadas recientemente han tenido un efecto bumerang.
Y cómo no si más allá de los discursos llenos de optimismo y éxito del presidente, chocan con la realidad, esa necia y terca realidad ya que el índice de precios al consumidor (IPC) aumentó un 0.2 por ciento durante el mes y un 2.7 por ciento en los últimos 12 meses según la BLS. El Dow Jones había estimado una subida del 0.2% y el 2.8%, respectivamente.
Excluyendo los costos de los alimentos y la energía, el IPC subyacente aumentó un 0.3% en el mes y un 3.1% respecto al año anterior, en comparación con las previsiones del 0.3 % y el 3%. Los responsables de la Reserva Federal suelen considerar que la inflación subyacente (que mide el aumento sostenido de los precios de bienes y servicios excluyendo elementos volátiles como alimentos frescos y energía. Se utiliza para evaluar la tendencia real de la inflación en la economía y es crucial para las decisiones de política monetaria) es un mejor indicador para prever tendencias de la economía a largo plazo.
Hay que decirlo con todas sus letras, el dato inflacionario es algo mejor que los pronósticos que apuntaban a que los precios mostrarían más el impacto de los aranceles impuestos por Trump. Además, el factor principal del aumento mensual según la estadística oficial ha sido el precio de la vivienda con un incremento del 0.2 por ciento.
El mandatario había dicho que en su segundo mandato la economía estaría mucho mejor, que no habría inflación, sus mentiras volvieron a aparecer.
Los analistas dan por hecho que sólo una cifra muy elevada de inflación, lo que no ha sucedido, congelaría las expectativas de dos recortes hasta final de año dado que la caída del empleo domina las perspectivas económicas. Lo cierto es que los aranceles de Trump están alimentando la alza de precios, la Fed podría quedarse a la espera mientras tanto arrecian las críticas a su presidente Jerome Powell, a quien Trump ya le está buscando sustituto.
@ncar7