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Feminicidios: con los ojos que miras

Feminicidios: con los ojos que miras

Columnas jueves 20 de febrero de 2020 - 01:01

“El radicalismo de ayer se convierte en el sentido común de hoy”, Gary Wills.


Hace una semana, en este mismo espacio, escribí la columna No se me distraigan. Título en franca alusión a la frase que el Presidente expresó cuando se le cuestionó sobre los feminicidios.
Insisto, “no hablar de ello, no discutirlo, no denunciarlo, no romper el cerco “mañanero”, no hacer nada, es sencillamente imperdonable, pues casi siempre después de la negación, sobreviene el ocultamiento…”, y es que depende de los ojos con los que se ve.
Si son los ojos de las personas que no han sido víctimas de la violencia los que miran la historia, seguramente ésta no presenta elementos para que las cosas cambien.
Si son los ojos de las personas que no han vivido la violencia de género los que miran manifestarse a las mujeres, eventualmente su posición se radicaliza apelando a la civilidad e indignándose ante el graffiti.
Si son los ojos de las personas que ejercen el poder ejecutivo los que miran al activismo feminista, sin miramientos descalifican y advierten de la manipulación política de una realidad inexistente.
Si son los ojos de las personas que ejercen la función pública los que miran las estadísticas de los feminicidios, entonces su responsabilidad termina con el registro de datos y metas cumplidas sin cambiar de políticas y paradigmas.
Si son los ojos de las personas que legislan los que miran la tragedia nacional, su inteligencia les dicta despojarse del calzado en protesta de lo que acompañan, pero ni un centavo más a las políticas de atención a las víctimas.
Si son los ojos de las personas que mediáticamente visibilizan los crímenes del patriarcado los que miran cada uno de los feminicidios, su interés legítimo se pierde en la mezquindad de mercar imágenes sin ética.
Si miramos con los ojos de las personas que aspiran a una transformación estructural del sistema político, económico y social; debemos observar que nuestro país carece de una estrategia institucional coordinada, con recursos y capacidades suficientes para garantizar la recomposición del tejido social y la atención inmediata a los feminicidios.
Los otros datos se asumen con los ojos de las personas que aspiran a un país en paz y que miran con responsabilidad lo que millones de personas se niegan y ocultan, a pesar de estar el problema frente a sus ojos. Pues para fraseando a Wills, hoy el radicalismo es por sentido común.
El mundo al revés…
“Era un país tan, pero tan misógino, que cuando una niña era asesinada y no la podían culpar por estar en el sitio equivocado, culpaban a su madre por no estar a tiempo con ella” (en la red).


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/CR

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