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Feminismo gubernamental 
de caparazón vacío

Feminismo gubernamental 
de caparazón vacío

Columnas lunes 20 de julio de 2020 - 00:27

Por Miriam Heredia Zertuche

La última gran noticia, antes de que el Covid-19 acaparara el foro público, fue el paro nacional, en donde a través de técnicas de desobediencia civil, las mujeres, el 9 de marzo, reclamaron al gobierno y autoridades competentes, la falta de mecanismos de prevención de la violencia de género y de investigación de feminicidios en México, entre otros reclamos pendientes de la agenda feminista. Hoy en día, la demanda feminista crece y las acciones gubernamentales se tornan nimias.
Sin pretender agotar la historia y las diferentes olas feministas, para mí, el feminismo se erige como una expresión de justicia, en la cual se combate -a través de múltiples mecanismos y acciones diferenciadas- el estatus infravalorado otorgado a las mujeres, vigilado por un patriarcado y sexismo benevolentes, que se sustentan en estructuras sociales que impregnan el mundo laboral, político, médico , económico, entre otros. “Pone a la mujer en su sitio” cuando violenta las normas prescriptivas de género en una sociedad determinada.
El 2018 fue un año histórico al presentarse por primera vez un gabinete paritario en México. Lo anterior, no es de ninguna manera menor. Los arquetipos de liderazgo son construidos, por lo que observar a mujeres ocupando dichos espacios de poder, contrarresta los estereotipos sociales asumidos por la noción de la masculinidad hegemónica. Empero, las instituciones se encuentran constituidas bajo el lente de esa cultura; por lo tanto, solo contemplar mecanismos como el anteriormente descrito, no es suficiente.
Además de que AMLO y su gabinete han negado reiteradamente la realidad que aqueja a las mujeres en México, tampoco se han abocado a implementar políticas públicas coherentes que apuesten por cambios organizacionales, en donde se formalicen medidas de inclusión, en las cuales se combata la parcialidad implícita de modelos y patrones de subordinación de la mujer en la sociedad, desde un nivel individual hasta el estructural. El percibir la discriminación como un acto intencional y reservado sólo a los individuos, es un error persistente en la percepción de los que nos gobiernan.
Sabemos que la construcción de “Proigualdad”, (instrumento principal de políticas de género federales), lejos de tener legitimación, tuvo numerosas deficiencias metodológicas, contemplando la participación de cinco mil mujeres (de aprox. 63 millones de mujeres), escogidas a modo por las localidades que AMLO ha tildado de falsas a más de 26 mil llamadas sobre violencia de género y que se canceló el presupuesto federal para estados con mayor numero de feminicidios, así como se recortaron subsidios para la Alerta de Violencia de Género.
Como es costumbre, tendremos que exigir a nuestros próximos representantes una agenda feminista sustantiva para 2021 y continuar luchando para que tengamos un caparazón colmado de acciones reivindicatorias efectivas para las mujeres y, por ende, lograr una sociedad más justa.


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/CR

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