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Columnas
Eduardo Ramírez, presidente de la Junta de Coordinación Política, y recientemente nombrado ganador de la encuesta interna de Morena, está en plenitud para ganar el proceso electoral en Chiapas. De hecho, siempre estuvimos seguros de que él, en el ejercicio de evaluación, saldría como triunfador, pues todas las encuestas de opinión indican esa dirección. Hablamos de un impacto profundo que provoca en todos los sectores sociales de la población civil. Esas circunstancias, por mucho, apuntalaron a una lógica que, al final de cuentas, ratificó la voluntad del pueblo chiapaneco.
En vista de ello, será el sucesor de Rutilio Escandón, actual gobernador constitucional de Chiapas. En ese sentido, es cuestión de días para formalizar su aspiración como precandidato único de Morena. Hasta donde sabemos, ayer se reunió con Mario Delgado, dirigente nacional del partido guinda. Seguramente fue para afinar los detalles en la organización y planeación de los trabajos de coordinación que tendrá en sus manos.
Y Eduardo Ramírez, futuro candidato de Morena, tiene muchos motivos para ir elaborando los trabajos que, a la postre, serán fundamentales para refrendar el triunfo electoral del 2018. Una de las razones, claro está, es el inmenso respaldo que alimenta su aspiración. Muy pocas veces, en muchos años, había observado esa efervescencia política como la que se vive en el sur del país. Es alucinante poder ser testigo de esa gran manifestación social que- en plazas públicas- siempre abarrotan para observar de cerca al Jaguar Negro. Es, en palabras del presidente Obrador, el cariño del pueblo que sigue anhelando la transformación del territorio nacional.
En Chiapas, por ejemplo, Morena es el gran favorito para ganar la elección. Prácticamente, con todos los nombres definidos, han circulado algunas encuestas que contemplan, desde este instante, el termómetro social. De hecho, Massive Caller plantea dos posibles escenarios con aspirantes del Frente Amplio Opositor. En ambos casos, Eduardo Ramírez, con una inmensa diferencia, se impone con más de 27 puntos. O sea, casi 3 votos a 1. Eso significa que, más allá de la decadencia política que vive la oposición, el momento es del Jaguar Negro, que se ha convertido en el protagonista principal de esta transición que viviremos el próximo año.
Eso habla del fenómeno social que se ha convertido, pero, de igual forma, del desempeño que ha hecho como legislador y líder de los senadores de Morena. Asimismo, eso refleja el gran activo que es en aquella entidad del sur. No solo ha tenido eco, sino respuesta de la inmensa población. De hecho, todo el tiempo supimos que, en el ánimo social y la simpatía, siempre la ganó el Jaguar en todos los sectores. Incluso, en vísperas de la decisión final, todas las fuerzas políticas que tienen afinidad con la 4T, cerraron filas con él. Y, de manera amplia, nos cuentas, todas esas voces tendrán una participación activa en la campaña de Ramírez. Es decir, pondrá en marcha un plan de trabajo en colaboración y en conjunto con muchos cuadros que, sin duda, le sumarán a su causa.
Imagínense, siendo abanderado fue capaz de reunir a todas las fuerzas políticas de izquierda y a la inmensa mayoría de la población; ahora como candidato formal, su fuerza política crecerá como espuma. Está destinado a ganar la gubernatura de Chiapas. Eso, entre muchas cosas más, se percibe de forma natural. Esa sensación, de hecho, se empieza a manifestar en las encuestas de opinión pública que han comenzado a circular.
Por tal motivo, ganó Eduardo Ramírez. De igual forma, es un hecho que también ganó Chiapas, pues será, a partir del próximo año, gobernado por el Jaguar Negro, una vez que gane la elección con gran legitimidad en las urnas. En efecto, se anticipa que se impondrá, con ese margen que ha ido acumulando y con una diferencia importante que no deje dudas de quién será, para los chiapanecos, el futuro gobernador constitucional.