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Columnas
Aunque la oposición tenga todavía algunas gubernaturas a través de las urnas, no gobierna en estados donde el Congreso le es adverso. Varios congresos han votado a favor de la reforma al Poder Judicial y de la incorporación de la Guardia Nacional a la Sedena.
Las interpretaciones por votar a favor de Morena de los legisladores del PAN y del PRI, varían, algunos consideran que es muestra del descontento que sus líderes crean ante la militancia, otros como una manera de votar a conciencia y otros que no ven futuro en sus propios partidos.
Lo cierto es que en la oposición los gobiernos que tiene Morena en sus manos son la gran mayoría y se debaten entre la oposición y el oficialismo sólo cinco estados, cuyos congresos no muestran lealtad total en los últimos debates.
Los congresos de Durango y Querétaro sorprendieron en días pasado, al darle mayoría a estas propuestas que eran para la oposición no sólo un peligro sus intereses sino que los dejaban prácticamente sin banderas. Las votaciones sobre estos temas eran considerados como la última batalla del sexenio, que terminó ganándola Morena, como un regalo de despedida al Presidente saliente.
La oposición está diluida, no la derrotó Morena se derrotaron ellos mismo y al quedar al margen de las decisiones importantes de la política no tienen más alternativa que trabajar o cambiar de partido y escogieron lo segundo.
Esta doble moral opositora pone en peligro a sus respetivos partidos, que ven no sólo el final de su vida a causa de los recursos humanos sino de los recursos económicos, en la Ciudad de México se legislará la reducción del cincuenta por ciento de prerrogativas para los partidos existentes en la capital, donde las alcaldías en manos de la oposición nutrían de manera visible y soterrada sus finanzas.
Ahora, la falta de militantes, de legisladores y de dinero, así como la oligofrenia de su líder nacional podría dejar sin registro al PAN. En el caso del PRI, el rechazo a su líder y las fracciones en las que puede dividirse el partido, cuyos militantes nunca han pagado sus cuotas, pueden desaparecer el partido que parecía inmortal.
En realidad, sólo habría cinco estados que no estuvieran a favor de Morena: Aguascalientes, Coahuila, Jalisco, Nuevo León y Yucatán. El resto pueden tener gobernador de la oposición, pero el poder lo ejerce Morena, y es también labor de los legisladores de los congresos locales detener obras o rechazar proyectos propios de los gobernadores de la oposición
La derrota que crece no es responsabilidad de triquiñuela alguna del oficialismo sido de la falta de preocupación por la población y rechazo a sus peticiones, Además, una notoria discriminación y clasismo exacerbado, por eso los votos son cada vez menos para ellos.