El gobierno de Estados Unidos liberó este 19 de diciembre los archivos relacionados con décadas de investigaciones sobre Jeffrey Epstein, el financista acusado de tráfico sexual de menores, cumpliendo con el mandato del Congreso de transparentar la información antes de finalizar el año. La medida representa un hito en uno de los escándalos más relevantes del siglo en materia de abuso sexual y corrupción de élites.
Los documentos incluyen transcripciones, registros de vuelos, comunicaciones y material sobre la muerte de Epstein en prisión en 2019, lo que podría arrojar luz sobre la red de contactos que el magnate construyó con políticos, empresarios y celebridades. Aunque el Departamento de Justicia advirtió que algunos datos sensibles serían reservados, la publicación abre la posibilidad de conocer detalles hasta ahora ocultos.
Analistas señalaron que la divulgación de los archivos podría incomodar al presidente Donald Trump, quien en el pasado fue cuestionado por su relación con Epstein. Sin embargo, la administración se vio obligada a promulgar la ley que exige la publicación de los documentos tras la aprobación casi unánime del Congreso.
Supervivientes del caso recibieron la noticia con cautela, al considerar que la transparencia es un paso importante, aunque persisten dudas sobre la extensión de la información revelada. Haley Robson, una de las víctimas, expresó escepticismo sobre la agenda detrás de la liberación, pero reconoció que los archivos podrían ayudar a esclarecer responsabilidades.
La fiscal general Pam Bondi tendrá margen para reservar nombres de víctimas y datos de inteligencia, aunque la ley prohíbe censurar información por motivos de “vergüenza” o “sensibilidad política”. Legisladores como el senador Ron Wyden han advertido que seguir el rastro financiero de Epstein será clave para identificar a las instituciones que lo protegieron.
Epstein, quien murió en una cárcel federal de Manhattan en 2019, había sido acusado desde 2008 de abusar de adolescentes en sus propiedades, pero logró acuerdos judiciales que redujeron sus condenas. Su muerte, considerada oficialmente un suicidio, alimentó teorías de conspiración sobre un posible encubrimiento para proteger a figuras influyentes.