Mientras el debate público se monopoliza sobre quiénes serán las personas candidatas a la presidencia y el árbitro electoral prefiere tomarse la foto, en vez de poner orden en esta sucesión adelantada, el país es cada vez más ingobernable y su población más pobre. Veamos algunos ejemplos.
1. Vivimos el sexenio más violento. Nuestro país acumula el mayor número de homicidios dolosos de la historia reciente, con un promedio mensual de 2,300 asesinatos. ¿Es responsabilidad exclusiva del gobierno federal resolver los homicidios? No, pero sí el Presidente es el principal responsable político al disponer del mayor presupuesto público y más poder en décadas. Uniformar a militares con otra indumentaria no es una estrategia.
2. Más de 110,000 personas están desaparecidas. De ese total, 42,000 han desaparecido en este sexenio. Es decir, una persona desaparece por hora, normalmente jóvenes, muchas de ellas adolescentes víctimas de explotación sexual. Para darnos una idea: para tener a todas las personas necesitaríamos del estadio Azteca y del universitario de los Tigres. Sólo en este sexenio se han localizado 2,700 fosas clandestinas; más que en los 12 años previos.
3. Quien puede, se va. El gobierno de Estados Unidos ha detenido a más de 400 mil mexicanos que han intentado cruzan la frontera ilegalmente en los últimos 4 años, pero agencias de ONU estiman en 3 millones los cruces ilegales anuales en nuestra frontera norte. Miles de ellos son víctimas de violanción, secuestro y asesinato al transitar nuestro país. Son víctimas invisibles.
4. Sistema de salud precarizado. La Organización Mundial de la Salud estimó 626 mil defunciones por la Pandemia, pero no se destinaron más recursos al sector salud. De hecho, se estima que el 63% del presupuesto federal se destina al gasto para estados, pago de pensiones y financiamiento de deuda. Por ello, el gasto para cada usuario del INSABI-IMSS-Bienestar es de $3,694; del IMSS o ISSTE ronda los $5,500 y para los usuarios de Pemex, $30,858.
5. Hay más pobres, y los que son más pobres, lo son más que nunca. El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) indica que sólo 2 de cada 10 personas son inmunes a los vaivenes económicos, pero el 80% restante vive en vulnerabilidad constante. Hoy 56 millones viven en pobreza y casi 11 millones en pobreza extrema. Y por la falta de focalización de los programas sociales, las personas más pobres (en Decil I), ahora solo reciben el 13.3%, de las ayudas de los programas sociales, en vez del 20.9% que recibían en 2018, mientras los más ricos reciben ahora el 5.7% y no el 1.7% que antes recibían. En otras palabras, los programas sociales “Jóvenes construyendo el futuro” y “Sembrando vida”, sin supervisión ni reglas de operación han sido un desastre.
Estos sí son los problemas que nos preocupan: no caigamos en el juego de las “narrativas”, que no son más que atole con el dedo.