El Electoral Integrity Proyect (EIP) es un estudio académico independiente fundado en 2012 que investiga sobre tres temas: ¿Por qué y cómo es que fallan las elecciones? ¿Cuáles son las consecuencias? ¿Qué se puede hacer para mitigar estos problemas? Fue originalmente concebido y operado por la Profesora Pippa Norris, autora experta y reconocida en la materia, a través de las Universidades de Harvard y de Sídney, aunque en esta ocasión está alojado en dos universidades, una de Canadá y otra del Reino Unido.
El pasado jueves 9 de junio el EIP publicó su Reporte Global sobre elecciones 2019-2021, que abarca 143 elecciones presidenciales y legislativas en 115 países, celebradas de febrero de 2019 al 31 de diciembre pasado, mide e informa sobre las percepciones de 4,591 expertos y expertas de todo el mundo respecto de 11 dimensiones de las elecciones de su país, justo un mes después de las jornadas electorales.
Las 11 dimensiones que estudia el EIP son la normativa electoral, los procedimientos electorales, la geografía electoral (distritación y redistritación), el registro de electores y electoras, el registro de partidos, la cobertura mediática, finanzas de las campañas, el proceso de recepción del voto, el cómputo y los recuentos, los resultados y las autoridades de la materia.
En todas, el estudio 2019-2021 reporta malas calificaciones en promedio. La que sale mejor librada es el conteo de votos, con 65 puntos, seguida de los procedimientos (63) y los resultados (62). Hasta abajo, las leyes de la materia (51), el registro electoral (50), la cobertura de medios (48) y las finanzas de campaña (37).
En una clasificación por regiones, resulta con mejor calificación la europea, con Finlandia (88), Suecia (85) y Dinamarca (85) a la cabeza. En segundo lugar, las américas, con Canadá (83), Uruguay (83) y Chile (79) como las mejores. En tercero, Asia, con Taiwán (82), Chipre (80) y Japón (75) hasta arriba.
En una clasificación por tipo de régimen político, las democracias liberales están a la cabeza, con Finlandia, Suecia y Dinamarca (85); las democracias electorales aparecen en segundo lugar, con Lituania, Portugal y República Checa, todas con 79; las democracias “cerradas” están tercer sitio, con Burkina Faso (65), Gambia (61) y Singapur (59). Las autocracias “cerradas” en último lugar, con Catar (62), Omán (61) y Kuwait (59).
En la clasificación regional, México aparece con 64 puntos en el bloque de las Américas; es decir, lugar décimo segundo, por encima de El Salvador, Brasil y Trinidad y Tobago pero justo debajo de países como Barbados, Ecuador y República Dominicana.
En la clasificación por tipo de régimen, nuestro país aparece en el bloque de democracias electorales, en vigésimo segundo sitio, arriba de Grecia, Malta y Liberia, pero por debajo de Timor-Leste, Namibia, Islas Salomón, Mongolia y Armenia. Le cuento más el jueves.
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