Perdido en la penúltima página, casi oculto, un párrafo ominoso pasó casi desapercibido en el Informe preliminar de la Misión de Observación Electoral de la OEA en Paraguay respecto de la elección presidencial del pasado 30 abril.
Dice el texto referido, publicado el 2 de mayo, que la Misión había recibido información de que no hubo un debate entre los candidatos con mayor apoyo en las encuestas y que, a pesar de eso, en redes sociales circuló un debate entre ellos generado con herramientas de inteligencia artificial, “lo que evidencia la irrupción de nuevas tecnologías con la capacidad tanto de informar como de desinformar con gran rapidez en las campañas electorales.”
El párrafo remite a una nota periodística con un inescrutable encabezado, en el que no puedo determinar claramente si deplora o celebra que con inteligencia artificial se hubiera suplido la falta de debate presidencial.
Más adelante la nota dice que ante tal ausencia, la agencia de comunicación Wild Fi creó la simulación de un debate presidencial con inteligencia artificial entre los dos principales candidatos: Efraín Alegre, de la Concertación Nacional, y Santiago Peña, del Partido Colorado, utilizando los programas de inteligencia artificial ChatGPT, Narakeet y D-ID.
Con estas herramientas, la agencia dio vida a un “encuentro” digital entre los aspirantes, con una duración de cerca de 25 minutos, transmitido a través de la plataforma cibernética Candydatos. Ésta, dice el portal, es un proyecto que busca mostrar la evolución de data generada en medios digitales sobre las candidaturas a las elecciones generales en Paraguay y recaba datos sobra cada candidato tanto en redes sociales como en portales de noticias y en sus pronunciamientos y plataformas políticas.
Dice también que se trata de impulsar el acceso a información poco visibilizada en un medio donde está el electorado más joven.
En el “diálogo”, los candidatos respondieron a preguntas sobre sus planes para mejorar la economía del país, atraer inversión extranjera, reducir la pobreza y aumentar el empleo.
También fueron “consultados” acerca de la reforma agraria, seguridad, legalización de la marihuana, salud, legalización del aborto, educación, medio ambiente, seguridad ciudadana, entre otros temas.
Frente a este fenómeno, que empieza a crecer, conviene revisar nuestra normativa, jurisprudencia e instituciones y procedimientos electorales, para averiguar si hay preparación suficiente para una contingencia de esta naturaleza en nuestra elecciones presentes y futuras, federales y locales.
¿Podrían el INE y los OPLES, el Tribunal Electoral Federal y sus contrapartes estatales y la Fiscalía Federal especializada y sus homólogas locales gestionar, prevenir, investigar y sancionar correctamente un asunto así en materia de debates, equidad en la contienda, redes sociales, gastos de campaña y fiscalización?
Me parece una pregunta relevante en nuestra coyuntura pre-electoral mexicana. Estén o no preparadas, parece imperativo prender alertas. Como dijera el cásico: “lo que se soslaya estalla”.
@ElConsultor2