Autoridades y especialistas en seguridad han solicitado reforzar los patrullajes cibernéticos en redes sociales para identificar y desarticular comunidades en línea que promueven discursos misóginos y violentos.
Esta medida surge tras el ataque ocurrido el 22 de septiembre en el Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH) Sur, donde un estudiante asesinó a un compañero e hirió a un trabajador.
El agresor, de 19 años, pertenecía a una comunidad en línea conocida como “incels” (célibes involuntarios), caracterizada por compartir frustraciones hacia las mujeres y culparlas por su falta de relaciones sentimentales. Estos grupos suelen operar en foros anónimos y utilizan un lenguaje codificado que puede ser detectado por las autoridades.
Especialistas en género señalan que la violencia verbal en estos espacios puede escalar a acciones físicas, como ocurrió en este caso. Por ello, insisten en la necesidad de una colaboración estrecha entre las autoridades de seguridad, las plataformas digitales y las instituciones educativas para prevenir futuros incidentes.
Además, se ha reportado que la comunidad estudiantil del CCH Sur ha solicitado asesorías psicológicas para abordar el impacto emocional del ataque y recuperar la confianza en su entorno escolar.