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Justicia, justicia, justicia

Justicia, justicia, justicia

Columnas miércoles 19 de febrero de 2020 - 00:17

¿Podrá la fiscal de la Ciudad de México, Ernestina Godoy, resolver el feminicidio de la pequeña Fátima? Esta pregunta me la hice en el momento en que vi cómo el homicidio de la niña de 7 años enardeció a la sociedad mexicana a un nivel nunca antes visto: la exigencia de justicia es, sin duda, la prueba de fuego que sostendrá o tumbará a la primera fiscal de Claudia Sheinbaum.
Todavía no pasaba la indignación por la muerte de Ingrid Escamilla a manos de su esposo cuando otro asesinato, ahora de una pequeña niña en la alcaldía de Tláhuac, ponía en entredicho la capacidad de las autoridades de la Ciudad de México para prevenir e investigar las desapariciones de mujeres. Los feminicidios están imparables, ¿qué demonios está pasando?
No hay justificación alguna en el proceder del Ministerio Público al no tomar en serio de la denuncia por desaparición que hicieron los familiares de Fátima desde el pasado 11 de febrero, día en el que ya nos enteramos, una mujer desconocida se lleva a la niña de las puertas de la escuela primaria Enrique Rébsamen.
No hay justificación alguna para no sentirnos tristes, enojados, furiosos por la ola de homicidios en contra de las mujeres, lo acaba de decir en mi anterior columna, el odio hacia nuestro género está rebasando no solo a los valores humanos, sino al Gobierno federal y al de la Ciudad de México que no saben dar buenas cuentas de la seguridad de nuestras vidas.
No hay justificación alguna para no responsabilizar de este terrible crimen a la Secretaría de Educación Pública (SEP) por no dar seguimiento a los protocolos en las escuelas primarias, ¿cómo es posible que saquen a las niñas y niños a la calle sin la seguridad de que éstos son esperados por sus padres o familiares?
Son muchas las preguntas y muy pocas las respuestas. El feminicidio de Fátima revela la podedumbre existente en los Ministerios Públicos, no ha habido cambio alguno en la actuación de estos centros de atención donde, supuestamente, los ciudadanos tenemos la garantía de que se nos escuchará, atenderá, resolverá y se protegerá la vida de mujeres y niñas.
El “ahora no” de la Jefa de Gobierno se convirtió en el “ahora sí” reconocen la serie de negligencias que se dieron desde el momento de la desaparición de la menor hasta el día en que encontraron su cuerpo en una bolsa de plástico.
No basta con eso. Ya es urgente se tomen medidas ante la violencia contra las mujeres y se dejen de ver los feminicidios como hechos aislados: literalmente podemos gritar que nos están matando y no hay empatía de las autoridades federal y estatal ante el terror que estamos viviendo.
La pequeña Fátima, sin querer, es el eslabón para que el Presidente Andrés Manuel López Obrador y la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, se pongan las pilas y den resultados rápidamente o seremos las mujeres las que hagamos el verdadero cambio.

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/CR

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