Muy claro ha quedado en el espacio político de los Estados Unidos que, Donald Trump, el presidente más cuestionado, criticado y ridiculizado de la época, es un hombre con una fuerza política considerable para evitar que el Senado lo culpe del delito de incitación a la violencia.
A pesar de los 6 votos de los republicanos, el martes pasado para que iniciara el impeachment en contra de Donald Trump aún se necesitan 11 votos más y en verdad, no veo por dónde se pueda llegar a esta cifra a pesar de los buenos oficios políticos de Joe Biden, quien conoce a muchos de los integrantes de la Cámara Alta y del voto de calidad de la vicepresidente, Kamala Harris. El expresidente aún tiene control sobre muchos de ellos.
El Senado ya había sometido a votación a finales de enero la cuestión de la constitucionalidad del juicio político con un resultado muy parecido (55 a 45).
El martes por la tarde, el senador republicano, Bill Cassidy, fue el único que se unió a sus colegas: Ben Sasse, Susan Collins, Lisa Murkowski, Mitt Romney y Pat Toomey, en votar con el bloque demócrata a favor de la legalidad del proceso. La Cámara Alta votó después de que los congresistas demócratas que ejercen como fiscales defendieran su posición durante una hora y media y, que los abogados de Trump hicieran lo propio durante dos horas.
Es poco probable que se encuentre culpable a Trump y con ello se le impida participar en cualquier elección para ocupar un cargo público, bueno recordemos que salió fortalecido del tercer juicio político que se abrió a un mandatario estadounidense con la popularidad más alta de la que haya disfrutado nunca, un 49% entre el público en general y 95% entre los votantes de su partido. La oposición, que ni siquiera pudo convencer a cuatro senadores republicanos para llamar a testigos, naufragó. Es cierto que hoy los demócratas controlan los comités, las legislaciones y nominaciones que se debaten en el pleno.
Además, varios de los Senadores del partido republicano buscan reelegirse y sin duda su camino será menos complicado si cuentan con el apoyo del expresidente que no lo olvidemos, obtuvo 70 millones de votos a su favor y unas palabras en favor del trabajo de ellos puede hacer la diferencia en su futuro político.
Por si no hubiera razones suficientes, a lo largo de sus 4 años de mandato, Donald Trump enfrenta un segundo juicio político en su contra en menos de un año y sin duda que la evolución y desenlace marcarán a la actual administración, pero también el futuro del partido republicano.
Trump perdió una elección, pero no aún el control de su partido.
@arnc7