“Divide y vencerás”, esa es la máxima que ha aplicado Morena en contra de la oposición, especialmente del PRI, que dirige Alejandro Moreno Cárdenas. Cuestión de revisar que el partido guinda está empeñado en construir la narrativa de que no hay nada que hacer desde la oposición y pretenden venderla todos los días.
El riesgo es que algunos partidos de oposición compren esa versión, que por cierto, no es el caso del Revolucionario Institucional, que ha resistido a los amagos del oficialismo y todo parte de una base, no se debe olvidar que en las elecciones del 2 de junio pasado, en términos reales, el 54 por ciento votó por Morena y el 46 por ciento por la oposición.
Sin embargo, el oficialismo, al día siguiente de dichos comicios, construyó una mayoría artificial que les permitió tener mayoría absoluta en el Congreso de la Unión, o sea, una aplanadora que ha derivado en el debilitamiento de pesos y contrapesos.
Lo que intenta Morena y aliados, es construir un escenario en el que no haya coalición para que quitar la menor sombra de que pudieran ser derrotados. Entonces, el planteamiento en este abigarrado escenario político que en mucho se asemeja a una dictadura, es: para ser opción hay que ser oposición, ese es el posicionamiento que ha venido manejando el PRI y ello porque en este año se celebrarán dos elecciones en
Durango y Veracruz y las condiciones recomiendan que habría que ir en coalición porque nada impide que desde la oposición que los morenistas quieren pasiva y testimonial, se puede construir un bloque que esté a la altura de las circunstancias.
No obstante, si por ejemplo el PAN cediera a las tentaciones que le ha puesto el oficialismo, el Revolucionario Institucional se ha preparado para competir solos, para lo cual caminan en la ruta del 2025 en la que otro de los objetivos que se ha impuesto el tricolor, es que deben contar para la batalla electoral con 23 Comités Directivos Estatales; 2 mil 478 Comités Directivos Municipales.
Adicionalmente, el Revolucionario Institucional tiene que diagnosticar, pero a la vez proponer alternativas a la complicada situación que vive México y que se ha expresado apenas en el fracaso de los 100 días de la actual gestión, donde se informó, entre otras cosas, sobre una estrategia de seguridad fallida; estancamientos en salud y educación y el ya conocido debilitamiento de Poderes; de todo eso, esta administración tendría que salir a dar explicaciones de por qué las fallas siguen.
La ruta electoral que ha diseñado el PRI, se basa en ganar los comicios intermedios del 2027, recuperar posiciones estratégicas en dichas entidades que por cierto, en Morena ven por encima del hombro; como que no les hacen mucho caso para de ahí, mirar al 2030.
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