El dolor de cabeza del tren interurbano
Un verdadero dolor de cabeza se ha convertido el tren interurbano “El Insurgente”, inaugurado en la última parte de la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador. Ayer volvió a ser tema debido a que los usuarios padecieron la interrupción del servicio de energía lo que provocó que uno de los convoyes que salió de la estación Santa Fe, en Cuajimalpa, hacia Lerma, se quedó varado a medio camino. Durante una hora alrededor de 300 usuarios estuvieron en penumbras porque se apagaron las luces del tren, motivo por el que algunas personas sufrieron de crisis nerviosa al no saber lo que estaba sucediendo. Han sido muchas las fallas registradas en el interurbano y más el dinero invertido.
La buena noticia
Una buena decisión la que se tomó en el ayuntamiento de Cuautitlán Izcalli, la de suspender la aplicación de multas de tránsito, debido a que se convirtieron en la mejor forma de extorsionar a los automovilistas, tanto locales como foráneos. Pero esta situación también se presenta en diversos municipios mexiquenses, principalmente los que se encuentran en la zona conurbada, como el caso de Naucalpan, donde los agentes llegan a pedir mordida de hasta ocho mil pesos, para no llevarlos al corralón, por faltas que los propios agentes se inventan en muchas ocasiones. La corrupción de los municipios mexiquenses es el talón de Aquiles, donde los habitantes padecen diariamente estas malas prácticas.
Los beneficios a los trabajadores
La basificación de más de 24 mil trabajadores y la jubilación de más cinco mil empleados del gobierno de la Ciudad de México, que ayer anunció la mandataria capitalina, Clara Brugada, es una buena acción que garantiza la seguridad para quienes dedicaron su vida al servicio pública y da certeza a quienes continuarán laborando. Sin embargo, algunas preguntas quedaron en el aire, sobre todo de dónde saldrán los recursos para pagar a los empleados. Algunas voces mencionan que este tipo de medidas podrían generar un déficit en la administración pública. Ojalá y sean versiones de falsos agoreros, porque no sería nada bueno tener una administración con problemas económicas que termine recurriendo al endeudamiento.