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Columnas
Recientemente la Real Academia de las Ciencias de Suecia otorgó el Premio Alfred Nobel de Ciencias Económicas 2023 a la profesora estadounidense Claudia Goldin, académica de la Universidad de Harvard, convirtiéndose así en la tercera mujer en conseguirlo.
Si bien este premio no fue creado por Alfred Nobel sino por iniciativa del Banco Nacional de Suecia, que provee los recursos económicos para su otorgamiento, así como para los Premios Nobel de Física y Química, es uno de los más importantes que se otorgan a nivel mundial en materia económica.
Para entender el verdadero fondo de este premio, es necesario destacar que Goldin ha dedicado gran parte de su vida a investigar acerca de la denominada Brecha de Género. Este concepto se refiere a la desigualdad histórica de ingresos económicos entre hombres y mujeres, así como las diferencias de acceso en materia tecnológica, educativa y migratoria.
Mediante estudios longitudinales (que recopilan datos a lo largo del tiempo para analizar las diferencias, así como sus causas), Goldin demostró que había una relación entre estas diferencias y la percepción social respecto a la igualdad entre géneros.
La brecha era mucho mayor cuando se pensaba que las mujeres debían dedicarse a las labores domésticas y a la atención de las hijas e hijos, dejando el trabajo remunerado a los hombres. La amplitud de la brecha fue disminuyendo en la medida en que las mujeres comenzamos a incursionar en el mundo laboral. Al amparo de esas creencias socioculturales, era obvio que existiría tal disparidad.
Cada espacio ganado mediante la demostración de nuestra capacidad, no solo de hacer lo mismo que los hombres, sino en muchos casos hacerlo mejor que ellos, trajo consigo el acceso a nuevas ofertas salariales que se aproximan a los niveles de sueldo de los hombres y en ciertos casos los superan.
En la actualidad se considera que en Estados Unidos dicha brecha se cerró por completo y en otros países, guardadas las debidas proporciones, nos aproximamos rápidamente a la misma condición, e incluso en ciertos casos ya se ha revertido la tendencia, aunque el área con más disparidad es en la representación política.
Estos logros tienen un fondo muy poderoso porque partieron de la convicción y voluntad de hacer visibles las injusticias, ideas irracionales y abusos, que sufrieron muchas mujeres sólo por serlo, así como hacer evidente el verdadero alcance de nuestras capacidades y esfuerzos.
Cada vez nos acercamos más a una sociedad igualitaria que hemos ido reconfigurando por nosotras mismas, con base en nuestro desempeño y solidaridad.
Resolutivo: Debemos continuar este esfuerzo para lograr mejores condiciones de vida para nuestro futuro.
Las 2 primeras fueron Elinor Ostrom (estadounidense), en el 2009, y Esther Duflo (francesa), en 2019.