“La inteligencia artificial es casi una disciplina de humanidades”: Sebastian Thrun, Profesor de Inteligencia artificial en la Universidad de Stanford.
Todos los días, la Inteligencia Artificial demuestra su potencial en la solución de diversas actividades y su apoyo en la investigación en general; pero, su aplicación en la medicina es donde más crece y muestra sus capacidades de ayudar a la salud del ser humano.
Gracias a la IA es posible que las máquinas revisen datos médicos a mayor velocidad y facilitan la realización de diagnósticos precisos. Además, agilizan los tiempos de investigación para el desarrollo de fármacos que mejoren la calidad de vida de las personas o mejorar el seguimiento de pacientes crónicos.
Son tan demandantes sus servicios, que, en el campo de la lucha contra el cáncer, diversas especialidades ocupan los últimos avances de la IA para ofrecer resultados esperanzadores.
Dermatología:
Dentro de las enfermedades que más se estudian, el cáncer de piel representa un tercio de todos los casos diagnosticados en el mundo. Ahí la inteligencia artificial, ya se ocupa para establecer diagnósticos precisos frente a patologías comunes como la psoriasis, la dermatitis atópica o el acné; así como para el desarrollo de protocolos terapéuticos personalizados y la predicción de resultados a medio y largo plazo. También desempeña un papel fundamental para la teledermatología, donde el diagnóstico en remoto se apoya en aplicaciones que permiten el reconocimiento de imágenes.
Oncología:
En la oncológica, la IA sirve para automatizar el diagnóstico de tumores cutáneos, ya que permite diferenciar entre lesiones melanocíticas y no melanocíticas, llegando incluso a establecer clasificaciones exactas en esos grupos tumorales. Eso da a los doctores, mejores valoraciones del cáncer cutáneo y ayuda a priorizar los casos en función de su gravedad.
Los galenos, ahora, se apoyan en la inteligencia artificial para estudiar modelos de predicción de enfermedades basados en algoritmos, a partir de datos analizados en los pacientes.
Cómo es eso. Bueno, existen algoritmos computacionales que permiten predecir la progresión metastásica de un melanoma basándose en los datos de expresión genética y microRNA del propio tumor.
Así, la IA ofrece la posibilidad de determinar, en base a predicciones, qué pacientes pueden llegar a tener peor pronóstico. El Big Data y el análisis de esos datos van a permitir segmentar mejor a los pacientes y personalizar más los tratamientos.
En Valencia, España, por ejemplo, se creó una aplicación para el celular llamada Skiana-care, que permite evaluar el grado de severidad de pacientes con acné.
Cuando el paciente se toma una fotografía con el smartphone, la aplicación analiza sus cicatrices y determinar el grado de extensión de las lesiones cutáneas y establece la gravedad del mismo. El resultado sirve para identificar a las personas que en el futuro necesitarán atención dermatológica especializada.
Así las cosas, la IA está revolucionado el campo de la medicina para tener una prevención mayor de la salud y con sus análisis buscar un mejor tratamiento. Mientras tanto esperemos.
Esta columna se tomará unos días de descanso y volverá el 11 de enero.
Hasta entonces.
Ingeniero en Electrónica y Telecomunicaciones por la UAM.
alejandro.delvalle@octopy.com