Ahora que soy padre entiendo muchas de las lecciones de Sergio Uriel. Esas que mis tres hermanos y yo aprendimos a veces solo con el ejemplo.
Dos de ellas son la bendición y la batalla. La bendición de tener hijos para empezar. Y además, tenerlos extraordinarios, como en mi caso. Tres seres de luz que iluminan mi camino y mis proyectos y cuya fuerza vital y optimismo (y estilos musicales y literarios) me impulsan a avanzar.
Ser su papá es un honor y un privilegio único, jóvenes. Verlos crecer y desarrollarse en la vida es un espectáculo formidable, luminiscente, egregio, que presencio día a día rebosante de orgullo y convicción.
La batalla es igualmente importante. Cotidianamente hay que enfrentar desafíos superlativos que hay que superar a toda costa, precisamente por ellos y para ellos y sin parpadear, aun en las más adversas condiciones. Y si se puede, sonriendo, para que no se asusten. La misión es, creo, lograr que esa generación de mi tribu tarahumara tenga mejor vida y expectativas que todas las anteriores juntas. Batalla que, por cierto, hay que dar en serio para medio escribir un elusivo manual de instrucciones, que la vida nunca te da al inicio y menos al final de este camino
resplandeciente.
En este día del padre 2023 abrazo con especial cariño a todos los que son papás y abuelos y a quienes tienen aún a su jefecillo de este lado del amor, claro. Abrácenlo fuerte, agradézcanle, bailen una rola con él, coman juntos, caminen lado a lado, lloren juntos, perdónense, tómense
fotos, compartan un trago, ríanse, canten una canción juntos…
Hago, sin embargo, especial muestra de afecto a quienes, como yo, han perdido ya a su papá. Y sobre todo si ha sido temprano; temprano para ustedes o temprano para él. Mi padre perdió a los 52 años a su hijo menor, mi hermano Uriel, que ese día cumplía 25 años. Para esa condición tan terrible ni el español ni el derecho han podido confeccionar una palabra adecuada. Existen orfandad y viudez, pero no la hay para una desaparición filial. No es el orden normal del universo.
Fue un evento devastador, que aguantó estoico. Respect, Dad. Si ustedes también andan buscando a su papá este día, solo mírense en un espejo, escuchen su voz en su corazón, véanlo en sus hermanos y hermanas (los de él y los de ustedes), canten sus canciones, lean sus libros (o sus columnas), vean sus fotos, sientan cómo la sangre de él transita velozmente en por sus venas, dándonos apoyo, consejo y calor sempiternos, sonriendo, aunque ya de aquel lado del amor.
Que todas la gracias y maravillas del universo acompañen y protejan siempre a todos los papás, que nos marcan y enderezan, nos enseñan y nos aman, nos elevan y protegen.
@ElConsultor2
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