La oposición se enredó en sus intereses de tal manera que terminó cuestionando lo que había impuesto e impugnado lo que había aprobado cuando se designaron los nuevos consejeros electorales en la Cámara de Diputados. Lo que muestra la inconsistencia ideológica y la fragilidad de sus propuestas.
Cuando la oposición trata de ir más allá de gritos, insultos, botargas y amparos, lo único que hace es el ridículo porque muestra su carencia de ejercicio político, de cultura y de memoria histórica, la cual desprecian.
Los dos grandes defectos que mostró la oposición de derecha en México en los últimos cuatro años fue la ausencia de cuadros preparados para la contienda electoral y el debate parlamentario y la fuerza que otorgan los votos, que al darse cuenta la población que nunca la han representado esos partidos, dejaron de votar por ellos, a grado tal de poner en riesgo el registro como partidos.
La imparcialidad antidemocrática en la que acostumbra desenvolverse el PAN y el PRI, muestra su angustia porque las cosas no se hacen como ellos quieren y de la forma que a ellos conviene. La selección de los consejeros electorales es una muestra de este tipo de capricho conservador a través del cual se han conducido estos partidos, ahora en decadencia y con cada día menos militantes.
Primero Morena propuso cambiar la ley electoral para que los consejeros electorales del INE fueran electos por la población. Ni el PAN ni el PRI aceptaron, se respetaron las viejas normas que diseño el PAN, así se creó un consejo técnico con evaluaciones. En este contexto todos los partidos estuvieron de acuerdo. Firmaron.
Luego en el debate con los métodos de la oposición, se llegó hasta el proceso de insaculación, o sea la tómbola, lo cual es aprobado por el PAN y sus cómplices. Pero como la insaculación o sea el sorteo, no les favoreció en cuanto a sus candidatos ya van a impugnar el procedimiento porque no está de acuerdo.
Nunca el PAN y el PRI habían contado con líderes, gobernadores, legisladores y candidatos tan mal preparados para el ejercicio político, el resultado se sintetizó en esa sesión de la Cámara de Diputados, donde supuraron una novatez propia de un ensayo teatral de secundaria.
Se acostumbraron a que todo estaba de acuerdo con sus caprichos e intereses y fue cuando dejaron de pensar y la desesperación los llevó a la locura. Cuando se dieron cuenta de que perdieron por no debatir, la sorpresa los motivó a impugnar lo que ellos habían propuesto.
La oposición dejó de prepararse políticamente para dedicar sus tiempos y espacios en atacar, a sangre y fuego a l actual administración. El país necesita una oposición que aprenda a gobernar desde la oposición y a ser oposición co-gobernando.