Alejandro Armenta, que asumió el gobierno del estado hace poco, enfrenta desafíos por la propia transición y los efectos que genera un arranque administrativo, en especial cuando hay que remar a contracorriente para concluir los pendientes. La primera tarea, desde luego, es sanear las finanzas públicas estableciendo estrategias para aterrizar el presupuesto y las participaciones. Eso implica, por supuesto, hacer un listado de los asuntos que son prioritarios. Esto le ha permitido al gobierno de Puebla tener mayor control en la organización y planeación. De hecho, la administración estatal es, a todas luces, un gobierno de avanzada que ha cambiado por completo la visión de poner en marcha un andamiaje de acciones enfocadas al proceso de transformación. Todo ello ha tenido mucho sentido, máxime cuando existe un gran interés en todas las áreas de oportunidad.
Es de sobresalir que Puebla, a nivel nacional, sigue afianzándose como uno de los estados con mayor desarrollo. Para ello, queda claro, la estrategia de pacificación, a través de encuentros periódicos en la mesa de construcción de paz, han generado las condiciones para sentar las bases del proyecto de transformación al que aludimos. Hasta el día de hoy, que han transcurrido más de 220 días de quehacer, Alejandro Armenta, gobernador constitucional, ha dado un salto importante en las encuestas que miden el desempeño. A menudo circulan muchas metodologías que dan cuenta del trabajo. Todas ellas, por cierto, coinciden en la percepción que promedia Armenta. La causa común es, en resumidas cuentas, el progreso y desarrollo. De hecho, se han dado a conocer acciones que, evidentemente, mejorarán la calidad de vida.
Estos días, que se dieron a conocer algunas acciones, destacó la puesta en marcha de la Universidad de la Salud. Eso, además de la relevancia que tendrá, elevará la calidad de la educación. El propio gobierno de Puebla, con una buena inversión, le apuesta a la profesionalización en un campo trascendental como la medicina. Es, a todas luces, un paso contundente que no solamente permitirá el acceso a cientos de jóvenes, sino que garantizará la gratuidad con inversión cien por ciento estatal. Se trata de uno de los proyectos más ambiciosos de los últimos años en Puebla. Por eso el proceso de transformación se ha dejado sentir con fuerza y vitalidad. No hay mejor inversión, de cara al futuro, que apostarle al universo del conocimiento. Naturalmente, esto llevará su marcha en lo que se edifica el inmueble al que acudirán estudiantes que hayan terminado el nivel medio superior.
Y sí, Alejando Armenta está cumpliendo su palabra al pie de la letra. Lo que prometió en campaña está dando un efecto a favor. Hay obra, infraestructura, programas sociales, educación y un sistema de salud que está diseñado, de manera puntual, para las necesidades que ameritan más atención. El protagonista principal, en un telón de fondo dibujado para la transformación, sale a flote el nombre de Armenta, que se ha ido asegurando que se lleve a cabo cada una de las acciones de ese andamiaje de políticas públicas que han pasado a ser parte, podemos llamarlo así, de una nueva era donde los mecanismos del gobierno, específicamente los servicios que ofrece la administración, son indispensables para que una entidad federativa siga abriendo camino, especialmente aquellos que son destinadas a atender a los sectores que viven en mayor grado de vulnerabilidad.
Por eso, Alejando Armenta, de esa larga lista de mandatarios en México, se ubica en la quinta posición. La última encuesta que divulgó Rubrum, con fecha de corte de principios de este mes de julio, manifiesta claramente el porcentaje que alcanzó el gobernador de Puebla. En una escala del uno al diez, su trabajo, según el grueso de la población, equivale a una proporción de 7.72. Hablamos, de manera general, de la voz que brota de los municipios y localidades. De hecho, la posibilidad que Puebla siga creciendo, no tenemos la menor duda, puede estar destinada para alcanzar su mayor apogeo porque se están tomando decisiones importantes que, a la postre, cubran, en su totalidad, todas las necesidades. Recordemos que Puebla, en este lapso importante, ha sido un generador de fuentes de empleo, centrándose el tema en dos rubros fundamentales: la inversión de empresas y, de paso, potencializar los Polos de Desarrollo en los que se ha focalizado la atención.
Esos son los efectos de planificar una gestión que, por lo duradera que será, obviamente genera retos y desafíos que, sobra decir, los atiende a la perfección el gobernador de Puebla, Alejandro Armenta.
Notas finales
Ha quedado claro, de plano, que existe una disputa intensa en cada uno de los estados por las elecciones intermedias donde se jugarán cargos importantes como el relevo del ejecutivo. Los datos que circulan a diario, sin duda, detallan los pormenores en términos de proporción. Existen, de esa larga lista de aspirantes que levantarán la mano en cada uno de los 16 enclaves, claros favoritos que se perfilan a ganar la encuesta de Morena. En Querétaro, por ejemplo, Santiago Nieto mantiene un nivel muy elevado y, hasta este momento, tiene en sus manos una ventaja irreversible en la carrera interna. Tan solo este mes de julio el titular del IMPI registró números muy elevados que, en este instante, podemos aludir que son definitivos. Eso mismo pasa en Zacatecas. Hay un muestreo que habla por sí solo. Saúl Monreal, en esa baraja de nombres, se afianza en la primera posición. De hecho, nadie le pisa los talones; es más, ni siquiera se le aproximan al margen que tiene en su poder. Incluso él, pese a los acuerdos tomados en el consejo, va en busca de la gubernatura. Tiene, entre muchos aspectos a su favor, el apoyo del pueblo que lo sigue acompañando en su legítima aspiración. Entonces su deber, desde luego, es defender el derecho de participación, máxime cuando la población pugna para que él sea incluido en la metodología que aplique el CEN de Morena.