Entre las críticas de la oposición al actual gobierno de algunos personajes que aseguran que el país se militariza y que la Sedena debe tener autonomía respecto al presidente de la República, son muy peligrosas, porque dan a conocer su intención, nada oculta, de impulsar un golpe de Estado.
Dudar que el secretario de la Defensa represente al resto de los militares busca una escisión en las fuerzas armadas o por lo menos difunde esa sospecha. Se sabe que hay un grupo de generales retirados que comulgan con la idea de descarrilar a la 4T; sin embargo, la simple insinuación de que no haya consenso al interior del Ejército es una declaración pública contra la democracia.
Se intenta hacer creer que hay diversidad de pensamiento militar respecto de la lealtad al Jefe del ejecutivo, Comandante supremo y, se califica de militarización la presencia laboral de los soldados militares en aduanas y puertos, luego de una actividad de corrupción férrea de la en esos sitios.
Se contrata a los militares porque las leyes contra ellos son más rígidas y su desacato es castigada con mayor severidad. En un régimen democrático todo tiene significados políticos nada se politiza simplemente n se reconoce su significado real.
Quienes denuncian el peligro del comunismo son los que advierten sobre el militarismo, la historia de la militarización en Latinoamérica, y buena parte del mundo, es una expresión represiva del capitalismo; sin embargo, la búsqueda de resquicios por donde pueda penetrar la duda sobre la cohesión del ejército mexicano propiciaría la amenaza de un golpe de Estado militar. La convicción democrática de cualquier ejército se muestra supeditándose a un poder civil.
Cualquier golpe militar exige de apoyo externo, no sólo económico o político, y la derecha mexicana lo tiene en varios países, donde muestran su preocupación por nuestro gobierno. En el exterior se habla de la necesaria remilitarización de Latinoamérica ante los triunfos electorales de partidos que no son de derecha.
A la actual oposición no le interesa la democracia ni es antagónica a la militarización, sólo quiere regresar al estado de privilegios, sin importar el régimen que regrese del pasado. Esa finalidad tiene el golpe militar. El antagónico de la democracia es el golpe de Estado, pero los golpistas ven en esa aberración el camino más corto para regresar al poder ahorrándose el requisito estorboso de las urnas, cuya función social siempre han desdeñado.
La derecha no entiende que hay otras armas, las que construyen y el Ejército mexicano es de paz, por eso se supedita a un gobierno civil: sin embargo, no pierden la esperanza volver, aunque sea a base de sangre y fuego. Dudar sobre la lealtad del ejército mexicano en un nado sincronizado de declaraciones acusa desesperación y exceso de fantasía, pero también peligro.
@Josangasa3