No podemos entender ni imaginarnos una política de nuestro país sin personajes como Ricardo Monreal. Y alguien que ha defendido la democracia y ha establecido las bases para la lucha social debe seguir siendo un activo de la transformación del territorio nacional.
Es verdad, hubo una correlación de fuerzas luego de la determinación que tomó el rumbo de las encuestas, sin embargo, el zacatecano, para este proceso coyuntural crucial, sigue conservando una estructura a lo largo y ancho del país. De hecho, todo mundo sabe que, hoy por hoy, la figura del zacatecano es fundamental para lo que se avecina y, por esa razón, Claudia Sheinbaum aprovechará al máximo el capital de un actor que sabe encontrar vías de solución.
A raíz de ello, podemos asegurar que, durante todos estos años, Monreal ha conservado una estructura política. Tiene, como sabemos, presencia territorial en los 300 distritos. Por lo tanto, su influencia en las elecciones presenciales jugará un papel protagónico, pues será, en este ejercicio, uno de los coordinadores de campaña de Sheinbaum y, de paso, la voz crítica del movimiento, algo que ha hecho a la perfección en el lapso de toda su carrera.
Cómo no recordar, por ejemplo, los acalorados debates en la previa de cualquier punto que llegaba al Senado mexicano. De hecho, siempre mostró un profundo respeto por el análisis y el debate y, bajo esa premisa, instaló una dinámica de trabajo para desahogar todos los rubros.
Su paso, básicamente, fue fundamental por la Cámara Alta. Incluso, su influencia le ha permitido conservar una estructura sólida desde el epicentro legislativo, donde, claro está, vivió de todo el zacatecano. Siendo el actor más crítico de la 4T, eso le valió señalamientos y, de paso, intentos por separarlo de la coordinación. Recurrieron a todo y pusieron a prueba una y otra vez su poder político. Y, como siempre aconteció, jamás pudieron doblegar a Monreal y, de forma estratégica, les ganó todas las partidas. Incluso, ese fue el motivo para construir los vínculos de conciliación y, como hemos podido apreciar, se le reconoció el derecho legítimo a la participación por la candidatura presidencial en Morena.
Y sí, Monreal se ganó a pulso la inclusión, aunque, con todas las condiciones en su contra, no logró evitar la desventaja de un congelamiento en Palacio Nacional, producto de las intrigas. Aunque eso es parte de la historia, hoy Ricardo tiene mucho que aportar a la causa de transformación. De hecho, su labor está siendo sumamente notable no solamente por su punto de vista, sino por la organización que está poniendo en marcha. Por ese motivo, estoy completamente seguro que, la encomienda que le delegó Sheinbaum, se debió a las áreas de oportunidad que sabe identificar el zacatecano, pues siempre aboga a construir con base en el juicio o noción de la realidad.
Siendo una elección presidencial la que coordinará Monreal, usará toda la capacidad política, aunque, también, se apoyará en una estructura que ha ido construyendo en estos últimos meses. En ese sentido, el zacatecano cuenta con un ejército de seguidores que, sabedores de lo que representa un trabajo de planeación, están listos para caminar bajo el liderazgo de Monreal. Muchos de ellos, por cierto, son grandes prospectos para incursionar en las boletas electorales.
Caty Monreal, por ejemplo, está apuntalando los trabajos para convertirse en la abanderada de Morena para la delegación Cuauhtémoc. Resulta que, en medio de una lista de aspirantes, Catalina ha destacado y, hoy por hoy, lidera todas las encuestas de opinión. De hecho, casos como el de ella no será el único, pues en Zacatecas, tierra natal de Monreal, todas las direcciones apuntan a Saúl, hermano menor de la dinastía que, dicen los que saben, tiene más de un pie para encabezar la fórmula del Senado.
Y en todos los terrenos donde Monreal tiene presencia, habrá activismo y participación. Digámoslo así: hay más Monreal para rato.